0

Machine Head
Deep Purple
(1972)
Por:

De nuevo y con motivo de esta lista, me veo obligado a regresar a un viejo conocido mío, de esos que uno mete en sus litas de favoritos casi por inercia sin pararse a pensar si todavía merecen tal honor. Esta vez, cuando lo volví a escuchar para comprobarlo, no quedó duda: sí, sí, mil veces sí. Y resultado curioso, porque este disco presenta una singularidad dentro de mis gustos. Hay bastantes trabajos en la discografía de Deep Purple que me gustan, pero por alguna razón ninguno se acerca en mi ranking personal a este. Si bien Machine head estaría entre mis 5 álbumes favoritos, dudo mucho que pudiera encontrarse ningún otro de Deep Purple en el top 200. Tampoco soy especialmente aficionado a otros grupos de una onda similar, como Uriah Heep o Rainbow (adoro a Black Sabbath y a Led Zeppelin, pero considero su propuesta y sus intenciones bastante distintas), pese a que me resultan sumamente agradables. In rock y Fireball, los discos "hermanos" de Machine Head están sumamente lejos de parecerme tan buenos, e incluso prefiero las versiones de los temas que aparecen aquí antes que las del mítico directo Made in Japan (salvo el caso de "Highway Star", que hay que admitir que ahí la interpretación es demencial). Posiblemente algunas personas se echarán las manos a la cabeza ante mis afirmaciones, y en muchos foros yo sería catalogado de "no tener ni puta idea" o de que "los jóvenes de hoy en día se creen los más listos y hablan sin saber" (dicho por gente que piensa que en los 90 no hubo rock porque Kurt Cobain lo mató). Qué se le va a hacer. Como decía Lluís Llach, si vienes conmigo no pidas un camino fácil.

En fin, hablemos del disco. La mítica Mark II de Deep Purple: Ian Gillan a las voces y la armónica, Ian Paice a la batería, Jon Lord al órgano, Roger Glover a la batería, Ritchie Blackmore a la guitarra. Todos ellos grandes en sus respectivos instrumentos, haciendo hard rock con fuerte influencia del blues y el toque inconfundible del órgano Hammond de Lord. No sé, esto es algo que aparece en el primer o segundo capítulo de cualquier manual de aprendizaje en la historia del rock, y no tiene mucho sentido que me esfuerce en contextualizar. Me centraré mejor en las canciones, las cuales son increíbles. Machine head ofrece siete joyas de hard rock llenos de melodías y estribillos inolvidables, solos de guitarra y órgano con un gusto exquisito y en general una banda brindando unas interpretaciones perfectas en cada instrumento. Lo que en mi opinión acaba de hacer genial al disco es que, al contrario que sucede en por ejemplo In rock, pese a ser esto un disco de hard rock, no es demasiado potente, no intenta asustar a las ancianitas con su poderío rockero. Por el contrario, es un disco en el que todo está medido en el que lo que prima es la clase y la elegancia, en el que no nos extasiamos con la violencia de la guitarra de Blackmore, sino que saboreamos su tacto blues mientras asentimos la cabeza y pensamos "Oh, sí". Esta cualidad, que hace que este disco pueda parecer aburrido o secundario en la discografía de lo que, recordemos, es una banda de hard rock precursora del heavy metal, es para mí la que lo hace tan único y especial.

Póngase como ejemplo extremo el medio-tiempo "Maybe I'm a Leo", posiblemente el tema más olvidado del disco. Claro, para una banda que ha dado algunos de los himnos más celebrados del rock duro, un tema como este, orientado a las melodías y riffs blues más convencionales, en el que no se te incita a saltar ni a bailar, sino a mover el pie contra el suelo mientras te tomas un whiskey con hielos y te relajas en tu butaca, puede parecer algo prescindible, cuando la realidad es que se trata de un pequeño tesoro esperando a ser descubierto. En la misma ligaría jugaría la juguetona (toma redundancia) "Never before", la cual suena por millonésima vez en mi vida mientras escribo estas líneas y no deja de sorprender con nuevos detalles, o la acelerada y trágica "Pictures of home", que sería la mejor canción con diferencia de miles de bandas, y aquí se ve relegada a un segundo plano.

Pero claro, este disco no es grande únicamente por sus joyas ocultas, sino también por sus grandes clásicos. Ahí está "Smoke on the water", cuya introducción es uno de los diez motivos melódicos más famosos de la historia de la música universal, y más allá de eso, es una genial canción perfecta para ser coreada por miles de personas a la vez pero sin perder la elegancia ni el buen gusto. "Highway star", con su frenético ritmo, sus inolvidables solos de órgano y, especialmente, de guitarra, y su inmortal estribillo es una de las mejores canciones jamás grabadas, demostrando que cuando las cosas se hacen lo suficientemente bien, cualquier cosa es posible, incluso convertir en un clásico del siglo XX una canción que empieza con una frase tan idiota como "Nobody gonna take my car / I'm gonna race it to the ground". La amorfa "Lazy", con su inmortal jam bluesera, o la épica "Space truckin'" que cierra el disco dejando con ganas de más completan el póker de ases por el que Machine head es principalmente recordado.

De nuevo una revisión en la que me veo obligado a mencionar todas y cada una de las canciones. En serio que intento que eso no pase muy a menudo, pero a veces es inevitable. Y cuando un disco de sonido monótono y uniforme como es este te obliga a ello, es señal inequívoca de que cada una de las canciones tiene su propia personalidad y que además, cada una de ellas es enorme.

También en Spazz:

Un vistazo a la vida y discografía de Elliott Smith
Música alternativamente oscura, violenta, misteriosa, ridícula, alegre, majestuosa y a veces directamente hermosa. Música sin género, sin etiqueta
Un ejemplo de cómo unas influencias claras no pueden opacar la frescura y el atrevimiento de una banda talentosa
Yo he escuchado ya este disco bastantes veces, y aún no me sé todas las canciones. Deduzco que necesitaré todavía bastantes escuchas para ello. Mi opinión general es que estamos ante un muy buen trabajo con algunos fogonazos de genialidad.
Etiquetas: 
¡Califica este artículo!
No votes yet