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El Jardín de los Presentes
Invisible
(1976)
Por:

La primera vez que escuché El Jardín de los Presentes pensé de forma inmediata: “no, es absolutamente imposible que esto pueda llegar a gustarme en algún momento de mi vida” lo escuchaba y lo escuchaba varias veces  al día, intentando descubrir cual era esa secreta y perdida genialidad que escondía la voz delgada de Spinetta. Y no, me daba vueltas desesperadas en torno a un tema que reconocí, por internet, como uno de los más populares: “El Anillo del Capitán Beto” y a pesar de eso no podía entrar por ningún lado; los arreglos me parecían tan extraños, las melodías tan  poco atrayentes.

Y de pronto sucedió, todo encajó perfectamente como se supone debió encajar desde un principio: la voz de Spinetta me pareció preciosa, las letras se me antojaron de una sensibilidad celestial, y los arreglos sonaban inmensamente originales. No era lo que en ese momento estaba acostumbrado a escuchar, pero las primeras hostiles experiencias sonoras se fueron tornando en una estrecha relación de respeto y admiración, luego de combatir mucho con un sonido que era nuevo para mí.

No tengo ni idea de qué tipo de género es El Jardín de los Presentes, quizás una mezcla entre jazz y rock progresivo, mezclado con algunas canciones de un estilo más folk  y pop, el caso es que le da al disco un sonido tan único, tan místico y luminoso, que revoluciona tu cabeza y te hace preguntarte que has estado escuchando toda tu vida. Y para mí, una de las cosas que más me sorprendió fue la forma de escribir de Spinetta.

Si bien con temas como “El anillo del Capitán Beto” nos encontramos con líricas de una índole mucho más narrativa, con ansias de decir o contar algo concreto, en otras canciones como “Los Libros de la Buena Memoria” nos encontramos con verso tras verso de poesía pura, repleta de imágenes poéticas muy intensas, alternadas con paisajes surrealistas  y emociones que van y vienen con inmenso poderío. Para lograr evocar tanto hay que tener un inmenso talento en la poesía, y en lo que respecta al disco, es un aspecto del cual tiene de sobra: un nivel lírico soberbio.

Un elemento notable del disco es la combinación de sonidos que tiene, con números folks y pasajes jazzísticos, con momentos de extrema furia y tensión al lado de canciones pop de hermosa luminosidad, así como también canciones instrumentales llenas de virtuosismo guitarrero (“Alarma Entre los Ángeles”). Quizás el tema que más destaca por su singularidad sónica es “Niño Condenado”, que presenta una mezcla admirable de rock progresivo, explosiones  de intensidad y momentos relajados con una tenue y discreta guitarra acústica, con todos los detalles cuidados en todo momento.

El hecho de que el sonido en general del disco sea tan pulido y profesional ayuda a hundirse en las múltiples capas sonoras de mucho de los temas, es como si todos los integrantes hicieran su trabajo de forma impecable, cuidando con mimo los detalles. Esto permite que la experiencia de escuchar temas como “Los Libros de la Buena Memoria” sea de lo más gratificante y sobrecogedor.

Al escuchar El Jardín de Los Presentes hay que esperar un disco con una fusión de sonidos  de lo más interesante, en el cual se da lugar a una cantidad de géneros que si bien no es de lo más amplia, en conjunción entre ellos desata una belleza y armonía que muchos grupos soñarían en lograr, y si todo eso se suma a la calidad poética de un tipo como Spinetta, tenemos fácilmente uno de los discos más sobresalientes y únicos de la historia, más que suficiente para merecer su puesto en la lista.

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