Volumen Brutal
Barón Rojo
(1982)
Por:

Escribir sobre Barón Rojo es complicado para mí, básicamente porque debo intentar redactar un texto que el lector medio pueda tolerar, y es difícil no llenar párrafos y párrafos de datos, anécdotas historias y halagos. Lo intentaré, pero no prometo nada.

Barón Rojo fue una banda de hard rock y heavy metal pero que en espíritu estaba más cerca de los grupos de rock clásico de los 60 y 70. En forma de abordar la música sin prejuicios, en la riqueza tanto técnica como compositiva que destilaban sus temas, en la manera de hacer música que aún perteneciendo a un género, podía gustar a cualquiera, sin por ello ser más comercial ni perder autentícidad. Fue fundada a principios de los 80 por los hermanos Carlos y Armando De Castro, guitarristas, que bebían de la tradición blues y hard rock más clásica, José Luis Campuzano, bajista, aficionado al rock progresivo, a la canción de autor y al pop clásico (es bien sabido su fanatismo por The Beatles) y el uruguayo Hermes Calabria, batería, aficionado al jazz, que había llegado a España como músico de la banda de Moris. Las voces se repartían entre Carlos De Castro, voz rasgada y rockera, y José Luis Campuzano, que por aquel entonces poseía una voz maravillosa, que podía ser todo lo melódica y pop que uno pueda imaginar, para acto seguido escupir frases de poderoso rock duro, al estilo de Dio (aunque sus timbres vocales no tengan nada que ver). Completaba el combo Carolina Cortés, compañera sentimental de Campuzano, que escribió las letras de algunas de las canciones, con bastante acierto y gusto (sin ser joyas literarias, son infinitamente mejores que las de cualquier otro grupo heavy español de la época).


 

La pregunta es, ¿qué tiene este disco? Pues si bien Barón Rojo tienen en mi opinión, un puñado de discos que van del muy bueno al excelente, en este pasa algo. No sé bien qué es, pero todo es perfecto. La base rítmica es potente y elegante, sin ser excesivamente complicada; basta escuchar, por ejemplo, lo que hace el bajo durante la parte instrumetal de "Satánico plan (Volumen brutal)", para darse cuenta de que pese a no hacer ningún alarde, Campuzano sabía muy bien lo que estaba haciendo... o de que quizá no lo sabía y le guiaba alguna fuerza superior. Lo mismo podría decirse de las voces, las cuatro que canta Campuzano, las cuatro que canta Carlos De Castro, e incluso la que canta Armando De Castro suenan con una frescura y una energía notable para unos tíos que para la época ya superaban los treinta y tantos años, pero al mismo tiempo son intachables desde cualquier punto de vista. Ahora bien, lo que brilla en este disco son las guitarras. Resulta que los De Castro son un par de guitarristas del carajo con un gusto y una elegancia sensacionales, especialmente Armando, al cual no me tiembla la voz a la hora de etiquetarlo como el mejor guitarrista del rock español. Cientos de riffs, melodías y armonías se suceden unos tras otros, resumiento lo mejor de la historia del hard rock en 40 minutos, y deslumbrando especialmente en los solos de guitarra.

Las canciones son diez joyas, una tras otra, y cada una merecería su propio artículo. El alocado comienzo de "Incomunicación". El himno del heavy metal español "Los rockeros van al infierno", en cuyo segmento central, con solo incluído, la banda toca el cielo. La infravalorada canción de amor "Dame la oportunidad", con una letra con la que cualquiera podría identificarse en algún momento u otro. La satírica "Son como hormigas" con las mejores melodías del disco y Mel Collins al saxofón aportando clase y distinción en sun genial final. La pesada y pesimista "Las flores del mal", que me tomó su tiempo apreciar y que se acabó revelando como uno de los valores añadidos del disco. La speédica "Resistiré" que combina energía al máximo y una calidad melódica sensacional. La bluesera "Satánico plan (Volumen brutal)", con esa intro que parece sacada de alguna banda de rednecks del sur de EE.UU. La purpleriana "Concierto para ellos", homenaje a las radios musicales, en la que la sucesión de riffs, melodías y frases hace que cualquier apasionado al rock clásico no pueda evitar sentir que algo se mueve en su interior ("¡Por Janis, Lennon, Allman, Hendrix, Bolan, Bonham, Brian y Moon!"). La macarra y descerebrada, a la vez que contundente "Hermano del Rock and Roll", que en concierto, cual ecuación en derivadas parciales, tiende a la dimensión infinita. Finalmente, la instrumental "El Barón vuela sobre Inglaterra", guiño a su por entonces reciente gira por el Reino Unido.

Barón Rojo aún no había llegado a lo más alto, pero pese a que todavía seguirían subiendo por unos pocos años, esto empezaría a ser ya el principio del fin. Vendrían los éxitos en Latinoamérica, Europa y Japón. Las disputas de egos que poco a poco destruirían al banda, convirtiendo el binomio A. y C. De Castro / J.L. Campuzano en una especie de Lennon / McCartney, con la diferencia de que ellos firmaban los temas por separado. Las discográficas que les fallaron y engañaron (especialmente doloroso cuando por culpa de un sello discográfico perdieron la oportunidad de tocar en el Budokan de Tokio). Y aún quedarían por venir discos como Metalmorfosis, En un lugar de la marcha o Tierra de nadie que a algunos gustan más que a otros, acentuándose más la divergencia de opiniones y visceralidad de las críticas negativas conforme se acercaba el final de los 80. Pero Volumen brutal es ajeno a eso, Volumen brutal es el consenso. Todos lo aman, y con razón.

Barón Rojo fue una banda generacional. La banda con la que muchos españoles en los 80 empezaron a amar la música, que todavía mucha gente, que sintiéndose vieja para el rock and roll hoy día, recuerda como "su primer grupo". Una banda que abrió caminos para muchas bandas que surgieron después. Quizá simplemente porque su música era muy buena. Quizá por la claridad de sus mensajes, simples pero sencillos retratos de la sociedad que nadie en su sano juicio podría negar. Y es que es desesperanzador escuchar letras como "Resistiré" y descubrir que no hemos avanzado nada en los últimos 30 años.

También en Spazz:

¿Cuántas veces hemos criticado bandas ajenas sin al menos pararnos a escuchar uno de sus discos?
Un disco corto, rápido, resulta agradable y durante el poco tiempo que dura nos lleva a un bonito prado con algunos árboles que empiezan a sentir los efectos del otoño.
Había varias razones para creer que el único concierto que The Cure daría en México en el 2013 sería algo especial. Primero porque, claro, estamos hablando de The Cure, y eso siempre es digno de celebración...
Especial del mes en Spazz dedicado a una de las más importantes e influyentes bandas de la historia del rock
¡Califica este artículo!
No votes yet