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Fome
Los Tres
(1997)
Por:

No puedo referirme a la música sin tomar como principal factor las emociones. Sonará cursi o poco riguroso, pero me es muy difícil plantearme la música como un mero tema de virtuosismo o innovación; es más que eso. Y es por eso que me da miedo escribir sobre Fome. Me atemoriza, porque siento que cualquier cosa que escriba no podrá abarcar la genialidad instrumental que tiene este disco. Hay quizás muchos detalles que alguien mejor preparado pueda destacar y que yo, sin embargo, paso por alto: Influencias, recursos utilizados, anécdotas. Me costaría incluso situarlo dentro de un contexto en la música chilena. Así de ignorante soy, así de poco capacitado estoy para hablar de este álbum. Y aun así lo haré.

Cuando se habla de Fome no puedo evitar imaginarme una quimera monstruosa y retorcida, pero ácidamente graciosa. No atemorizante, pero si melancólica y antipática. Es que el disco en cuestión es una combinación de influencias y estilos moldeados en una sonoridad similar; es una paradoja extraña, pero cierta cuando se habla de este álbum. Las canciones tienen un hilo conector que no se deja ver, pero que se siente en todo el disco. Y claro, puede que "Antes" y "Pancho" sean temas totalmente distintos y con una orientación de lo más dispar y aun así se escuchan como hermanos.

Esa característica extraordinaria es lo que más me gusta de esta obra: funciona de manera magistral como conjunto. A pesar de ser variado no suena inconexo; todas las canciones están secretamente emparentadas y crean, juntas,  un disco perfecto. Es por ésto que no se puede intentar transmitir la genialidad de este álbum mostrando una canción sola.  Quizás "Bolsa de Mareo" guste mucho de por sí, pero cobra mayor relevancia y peso cuando es el tema que suena justo después del instrumental "Claus", o cuando antecede a "Toco Fondo" y "Olor a Gas". Y así todas las canciones ocupan su lugar justo y se relacionan con el resto. No con una intención como la de Dark Side of The Moonsino algo mucho más casual y discreto, con menos pretensiones.
 

Y se desenvuelve así, como una masa organizada, pero diversa al mismo tiempo. No sabría explicar realmente que es “eso” que hace de Fome un disco con un sonido particular que hace que suene como un conjunto. Pero creo que es el mismo elemento que hace que suene  chileno aunque esté repleto de influencias extranjeras. En todo el álbum se puede respirar lo local, lo chileno, pero no es algo obvio, no son cuecas o letras localistas ¿Por qué logra Fome un sonido tan propio de su país de origen? Tengo un conocido que dice que la música chilena siempre ha sido melancólica y triste desde Violeta Parra. Y creo debe ser ese mismo vestigio melancólico lo que corre por las venas de éste disco. No una tristeza fulminante y abrasiva, porque a pesar de que el álbum sea oscuro deja lugar para el humor; pero si hay una pena marcada que diferencia este trabajo de los anteriores del grupo. Basta escuchar cosas como "Olor a Gas", "Fealdad", "Me Arrendé" o "Toco Fondo". Y aunque muy pocos temas se salvan de su justa cuota de desconsuelo,  varios lo presentan de forma distinta.

Por ejemplo: "Pancho" cuenta una historia llena de muerte, incesto y desamor en un tono que parece narrar el hecho como algo casi gracioso, anecdótico. Y por otro lado tenemos "Me Arrendé", una canción triste, íntima e introspectiva que habla sobre la auto superación. Ambos temas retratan distintas facetas de una realidad asediada por las dificultades, la melancolía y la muerte, y aun así son lo suficientemente distintos como para expresar variantes que difieren totalmente y que le da ese plus único a cada una de las canciones.

Los temas tienen su propia mística, su propia realidad. Son tan atrayentes y orgánicos que escuchar el álbum se hace sencillo y agradable, debido al mimo especial en los arreglos y en la producción. Es difícil que Fome aburra: las canciones simplemente fluyen y, si bien hay puntos que son algo más bajos, no dejan de ser parte de la obra en conjunto, por lo cual cobran significado y reafirman su posición. Y más allá de eso, incluso los temas menores son impecables instrumentalmente.

Y es que si hay algo que es perfecto en este disco es la forma en que se ha trabajado cada canción. Fome es el compendio definitivo y prolijo de la canción pop chilena. La calidad de los integrantes del grupo en éste álbum es inmejorable; todos hacen lo suyo con calidad y sutileza, juegan entre sí con elegancia. La batería, el bajo y la guitarra no se separan en ningún momento de su cordial y cálida relación: se complementan y trabajan como una maquinaria certera que hace de cada canción un deleite. Cabe recalcar que esos 3 instrumentos no son los únicos que participan. Tienen participación protagónica acordeones (en "Fealdad"), sintetizadores (los instrumentales que abren y cierran: "Claus" y "Largo" respetivamente) y guitarras slides (en "Olor a Gas").

Para mí, Fome está a pocos pasos de ser un disco asfixiante, principalmente por la herrumbre que despide la ya mencionada melancolía. Y si hay algo que lo salva de ser un disco de plano triste es el humor que, de alguna forma, logra colarse entre las rendijas de cada canción. Es probable que esta cuota de hilaridad se deba, principalmente, a las letras de Álvaro Henríquez.  No son del todo serias, no se enredan en complejos paseos por la miseria humana. Muchas veces dicen mucho diciendo muy poco y, aunque nunca están totalmente explícitos los motivos literarios, siempre se puede sentir el pequeño vacío de la soledad, la nostalgia y la desesperación en las canciones.

Incluso se da la libertad de contar historias ("Pancho" y "La Torre de Babel") que le dan cierta ligereza al disco, dotándolo de versatilidad y originalidad. "La Torre de Babel" es un ejemplo claro: es una canción entretenida, frenética e hilarante. Los riffs son inusuales, el canto es extraño, la letra es un cuento sobre cigarros que (creo) debe ser una analogía de los militares. Un tema único, con la extraña mezcla de humor, seriedad y aires chilenos que solo podría encontrarse en un disco como Fome.

A estas alturas y luego de haber escuchado mucho el álbum, me resulta claro que a partir de Fome deberían comenzar las nuevas generaciones de músicos chilenos. De aquí deberían partir las influencias para los años venideros, al ser este disco uno de los máximos estandartes de la historia musical chilena y sin dudas el mejor disco de los últimos 15 años en el país.

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