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Cuando uno pensaba que ya lo había visto todo, Internet vuelve a sorprenderle. No paran de surgir todo el tiempo nuevos memes, o virales, o cualquiera que sea la terminología exacta, entendiéndose como algo (un vídeo, una canción, una foto, una frase) que se pone de moda y la gente repite de manera espontánea, propagándose a velocidad de vértigo por todo el mundo. Así, hemos podido ver como un viejo hit de Rick Astley se hacía más famoso que nunca, como una extraña actuación en playback de la televisión soviética de los años 60 se convertía en un hit mundial o como gente de todo el mundo parecía ponerse de acuerdo para hacer montajes a cada cual más perturbador con la cara de Nigel Thornberry. Sin embargo, pocas modas de internet han alcanzado la dimensión de esta.

Todos conocemos My Little Pony, una franquicia de juguetes de la compañía estadounidense Hasbro. Básica juguetes para niñas pequeñas: ponys de goma adorables y con un pelo largo que puedes peinar. Esta franquicia, existente desde 1983, llevó consigo diferentes series de animación, que seguían la estética de los juguetes. Simple y llanamente, dibujos animados para un público objetivo de niñas de 6 años. Ningún problema con ello, ese tipo de series existieron siempre. Personalmente, encuentro la estética de dichos ponies bastante perturbadora, y creo que si hubiera visto esa serie siendo muy pequeño, podría haber tenido pesadillas. No voy a opinar sobre esas series sin haberlas visto, pero vamos, por las opiniones de la gente creo que no me pierdo demasiado. (Mientras escribía esto ojeaba un vídeo de una de la series antiguas. Uno de los comentarios es "im sorry.. but... KILL IT WITH FIRE!!!!". Creo que esotoy de acuerdo).

 

En fin, todo cambió en 2010 cuando una nueva serie salió al mercado, bajo el nombre de "My Little Pony: Friendship is Magic", dando el inicio a lo que se conoce como la Generación 4 (entendiéndose que cada nueva serie de My Little Pony ha supuesto un borrón y cuenta nueva, una nueva ambientación, si bien algunos nombres o diseños de personajes se han conservado). Esta serie correría a cargo de la señora Lauren Faust, que había trabajado en, entre otras series The Powerpuff Girls y Foster's Home for Imaginary Friends, dos series de animación, en mi opinión, muy buenas, que bajo el aspecto de ser un producto excesivamente infantil o incluso exclusivamente para niñas (como el caso de The Powerpuff Girls), escondían una estética muy reconocible, una buena factura técnica y lo más importante, diversión en estado puro que cualquier persona de cualquier edad podía disfrutar.

Hasta ahí bien. La serie se estrena en Estados Unidos en horario de sábado por la mañana, y parece que gusta. Algún adulto la ve también y le gusta. Ese adulto la comenta en Internet. La gente alucina. ¿Cómo puede un tipo de 30 años ver y disfrutar esto? Y deciden darle una oportunidad para comprobarlo. Y les gusta. Y lo comentan en Internet. Cual esquema de estafa piramidal, la comunidad de fans crece de manera desorbitada. Internet se llena de menciones a My Little Pony. 4chan.org incluso crea un canal dedicado exclusivamente a la serie. Se crea el termino Brony (mezcla entre "brother" y "pony") para denominar a los miembros de esta comunidad, con su equivalente femenino Pegasis (mezcla entre "pegasus" y "sister"). No se puede entrar en páginas de humor sin encontrar cada vez más y más chistes relacionados con la serie. Al final uno se familiariza con los personajes: sabía que había un pony rosa llamado Pinkie Pie, y otro azul llamado Rainbow Dash. Sabía que alguna gente había sustituído las palabras "anybody" o "everybody" por "anypony" o "everypony". Incluso podías encontrar perturbadoras ilustraciones hentai en las que la gente fantaseaba sexualmente con versiones humanizadas de los ponies... o lo que es peor, con versiones sin humanizar. No podía más, necesitaba saber de qué iba todo eso.

Varias almas caritativas se habían dedicado a subir todos los capítulos de la serie (dos temporadas, 52 episodios, por ahora) a YouTube, con altísima calidad de audio y vídeo y subtítulos en castellano. Además la serie parecía bastante fácil de ver, ideal para esos días en los que uno necesita evadirse de la realidad y divertirse un poco. Parecía difícil encontrar excusas para no darle una oportunidad, y de hecho, no me molesté en buscarlas, y vi los dos primeros capítulos, que en realidad eran uno doble. No estaba mal. A decir verdad era una serie bastante infantil, pero bien hecha. Se notaba que era el típico capítulo introductorio, en el que los personajes estaban sobreestereotipados y el entorno no estaba aún perfectamente definido. No me entusiasmó, pero me apeteció ver varios capítulos más. Poco a poco caí en los encantos de la serie. Me había convertido en un Brony.

Ahora bien, ¿qué tiene esta serie?

Ante todo hay que tener en mente que estamos hablando de una serie infantil. O sea, no es una serie que desde fuera pueda parecer infantil pero no lo es (recuerdo en los 90, con The Simpsons, cómo mucha empezó a aceptar que la animación orientada a adultos era posible). No es una que sea visible por niños pero que admita otra lectura desde el punto de vista adulto. No, es una serie orientada a público de corta edad y como tal debe entenderse. En tal caso, ¿por qué debería verla un adulto? Quizá se deba al hecho de que al contrario que otras series, no trata a los niños pequeños como idiotas sin criterio, que no saben realmente distinguir entre lo bueno y lo malo. Y ojo, quizá muchos lo sean. De hecho algunas series de dibujos que veía cuando era pequeño a día de hoy me parecen absolutamente lamentables y no entiendo como era capaz de verlas (en España tuvimos que sufrir las lamentables producciones de D'Ocon Films, que para más inri fueron exportadas a muchos países y traducidas a muchos idiomas, dándome una razón más para mentir sobre mi nacionalidad cuando viajo al extranjero). Por el contrario, aquí Lauren Faust y su equipo deciden, simplemente, hacer las cosas bien, incluso más allá de lo que muchos niños serían capaces de apreciar. Incluso la serie es abundante en referencias, algunas sutiles, algunas más obvias, que pueden ir desde The Big Lebowski hasta Indiana Jones, pasando por Queen. Y cuando las cosas se hacen bien, le gustan a la gente.

 


A mí personalmente me gusta mucho el estilo de animación. La estética, y especialmente, los colores, son lo que muchas series de animación han soñado. Los patrones de los personajes son más bien rígidos (o sea, los amantes del estilo artesanal de Ed, Edd & Eddy o de los primeros Rugrats pueden sentirse decepcionados), pero pese a ello consiguen transmitir todo lo necesario (al contrario que, por ejemplo, las últimas temporadas de The Simpsons, en las que a veces uno, para saber si un personaje está triste o contento, tiene que deducirlo del contexto). Si un personaje está alegre, ríes con él, y si está triste, sientes compasión. En general la estética está muy marcada y al que no le guste el estilo, pues no le gusta y punto, pero no puede negarse que dentro de dicho estilo, el resultado es intachable, y de vez en cuando hay algún momento que es puro deleite para los ojos (la escena de las vidrieras del primer capítulo de la segunda temporada, por ejemplo). También hay canciones, de vez en cuando, y qué demonios, algunas son buenas de verdad. Son canciones de las que se recuerdan, como la del monorraíl en The Simpsons, y que varían enormemente en género y ambientación, desde el pop más comercial hasta el heavy metal pasando por el foxtrot.



Los personajes son otra baza. Está protagonizada por seis ponys de género femenino y con una edad que me atrevería a determinar en torno a lo que en años humanos serían entre 20 y 25 años, que entre todos reúnen una buena dosis de estereotipos. Está Twilight Sparkle, estudiante de alto nivel con una visión extremadamente académica de la vida y que en ocasiones me recuerda a Lisa Simpson. Rarity, algo superficial y estricta, pero de buen corazón, modista de profesión y con gran talento para el diseño. Applejack, pony con acento sureño y amante de la vida tranquila, que vive en una plantación de manzanos con su familia y se dedica en cuerpo y alma al negocio familiar. Rainbow Dash, un pegaso agresivo (muy similar a veces a Buttercup de The Powerpuff Girls), amante de la velocidad y los deportes, que trabaja en el control climático de la ciudad y con un especial talento para el vuelo acrobático. Fluttershy, tímida hasta la muerte, y amante de la naturaleza, con el don de poder entenderse con todo tipo de animales como ningún otro pony. Y finalmente, mi favorita, Pinkie Pie, un pony rosa sin ningún tipo de respeto por las leyes de la física ni de la cuarta barrera cuya pasión en la vida es hacer feliz a la gente. Ahora bien, lo que hace grande a estos personajes es que están perfectamente desequilibrados. Si recordáis la serie Recess (Recreo en América Latina, La banda del patio en España), ahí estaba el personaje de Gretchen, que era el típico personaje estudioso y extremadamente académico. TODO, aboslutamente TODO en ese personaje estaba estereotipado, hasta el punto de resultar odioso. Aquí eso no pasa. O sea, Twilight Sparkle es una chica estudiosa e inteligente, y como tal se comporta, pero no se pasa el día usando lenguaje incomprensible ni te habla de condiciones de Dirichlet cuando le preguntas qué hora es. Esto hace que las situaciones que se dan en la serie se sientan muy naturales y sea fácil empatizar con los personajes. Pero estos no son los únicos personajes importantes, y la ciudad de Ponyville (sí, muy trabajado el nombre, lo sé) es un pequeño microclima, seguramente creado por gente que creció en los 90 y soñaron alguna vez con tener su propio Springfield y hacernos amar ya no solo a unos personajes principales, sino al alcalde de su ciudad, al dueño de la panadería y al profesor de la escuela.
 

Pero en mi opinión, lo que hace grande a esta serie, es su variedad estilística. Una vez me dijo un conocido: "No me imagino qué tipo de aventuras pueden tener unos ponies de colorines que puedan resultar interesantes. ¿De qué van los capítulos?" Y me di cuenta de que la serie se mueve entre distintos géneros, siempre manteniendo el espíritu humorístico y desenfadado. Hay capítulos de dramas familiares en el que se te enseña a querer a tus hermanos, y el siguiente capítulo obliga a nuestras protagonistas a hacer de Power Rangers locales para salvar la ciudad. Hay capítulos de aventuras, y otros de escenas costumbristas. Los hay increíblemente épicos y pretenciosos, en los que el destino del propio mundo parece estar en juego, y hay otros que con una premisa muy sencilla te mantienen entretenido 20 minutos. Incluso en un capítulo podemos ver una historia ancestral representada por personajes históricos que casualmente se parecen mucho a nuestros protagonistas, muy al estilo de aquellos capítulos de Rugrats en los que se escenificaban cosas como el libro del Éxodo. Si tuviera que señalar ahora un par de capítulos, nombraría un par de la segunda temporada: "A friend in deed", en el que Pinkie Pie se obsesiona con hacerse amiga de un viejo amargado, dando lugar a situaciones que recuerdan bastante a Spongebob Squarepants, y quizá mi favorito, "It's about time", un simple pero elegante relato sobre viajes en el tiempo que, convenientemente adaptado, podría haber surgido perfectamente de la pluma de Stanislaw Lem.

En resumen, creo que My Little Pony: Friendship is Magic es una muy buena serie de animación, y el fenómeno y las pasiones que está desatando es ciertamente comprensible cuando uno de molesta en ver la serie en profundidad (y hago hincapié en esto último, porque se puede tardar un poco en captar la onda, y además hay capítulos mejores que otros). Quizá me molesta que la mayoría de capítulos al final tengan una obvia moraleja, la cual de hecho es explicada explícitamente en muchos casos, pero cada vez menos, y es que como pasa con la mayoría de series, si impones una estructura demasiado rígida para los capítulos, tarde o temprano la sentirás como un lastre creativo y te verás obligado a romperla. Es por eso que cada vez menos capítulos parecen buscar la moraleja y la lección obvia y se centran más en el puro entretenimiento. Y me gusta, puesto que parece que la serie todavía no ha terminado de explotar todo su potencial. Quién sabe hasta dónde podrá crecer.

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