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Primeras composiciones

Elliott Smith fue un músico precoz, empezó a tocar y componer música cuando tenía menos de diez años. Durante la secundaria decidió tomar la música con mayor seriedad, formando en estos años dos bandas: A Murder of Crows y Stranger Than Fiction. Las canciones de estos conjuntos eran armadas básicamente por él. De esta época datan cuatro o cinco cassettes que se vendían mano a mano entre sus círculos cercanos.

Lamentablemente, hoy (por lo menos hasta ahora) no se encuentran asequibles todas estas canciones, pero hay algunas que se recuperaron —y circulan — en discos no-oficiales.

Obviamente el material dista de ser lo mejor de Elliott Smith, lo importante es que ya a los 15 o 16 años realizaba canciones que iban de competentes a buenas. Una de ellas es "The Machine", compuesta en 1985. Es difícil creer que un chico de 16 años compusiera algo así. El tema muestra influencias de géneros que después no consideraría, o tuvieron un papel bastante menor en su carrera posterior, como el jazz.
 

  
  
  
Heatmiser (1991 - 1996) 
  

Después de graduarse de la Universidad (fue un estudiante de Filosofía), formó su primera banda ya profesional de rock alternativo (o pseudogrunge): Heatmiser. Elliott Smith, por única vez en su carrera, no era el único que estaba a cargo de la composición de las canciones, ya que el otro guitarrista, Neil Gust, también componía una cantidad considerable de material. Heatmiser sacó tres álbumes: Dead Air (1993); Cop and Speeder (1994) y Mic City Sons (1996).

Dead Air es, con Roman Candle (1994), lo más mediocre de su trayectoria (si bien muchos de sus fans consideran a Roman Candle como su mejor disco). Las melodías son notables, no así las letras (Elliott Smith destinaba su concentración en hacer rock). Más que Nirvana, Pearl Jam, Melvins o las bandas que normalmente se suelen citar como influencia cuando hablamos de rock alternativo, es evidente la influencia de Fugazi (invito a escuchar cómo canta en estas canciones). No es un mal trabajo, pero es bastante homogéneo, y eso llegar a resultar un poco cansado. También es bastante simplón. A continuación, una canción de Elliott Smith, pese a que las que compuso Neil Gust no se quedan atrás.



En Cop and Speeder empieza a nacer el Elliott Smith aclamado en la actualidad. A primera vista es más de lo mismo, y de cierto modo lo es. Pero en algunas canciones comienza a aparecer una gran diferencia. Los arreglos son de mayor complejidad y la composición en término es generales está más trabajada. También se empieza a notar una diferencia notable entre las composiciones de Gust (que son más próximas a las del primer disco), y las de Smith.

“Antonio Carlos Jobim” es lejos la mejor canción del álbum. Es extrañísimo escuchar un homenaje a Jobim hecho por músicos estadounidenses veinteañeros, que hacen grunge y estar alejados de la música brasileña. Además es una canción que trajo mala fortuna: Jobim se murió poco después de que se compusiera. Bromas aparte, a diferencia de las canciones de Dead Air, en esta ya se encuentra la voz  distintiva de Elliott Smith como la conocemos ahora.



Mic City Sons salió bastante después, en 1996 y es cualitativamente distinto a los otros dos. Elliott Smith ya había lanzado dos discos solistas, que le habían dado muchísimo prestigio (y fueron comercialmente bastante más exitosos que los dos discos de Heatmiser). El resultado de esto fue que, por un lado, Smith ya se muestra como un compositor bastante confiado de sí mismo y maduro; y que, por el otro, se notaba un distanciamiento con Gust quien pensaba (posiblemente con razón) que Smith había descuidado a la banda para seguir su carrera solista. Por esto Heatmiser se separa formalmente poco después de la publicación de este trabajo. Mic City Sons es recomendable para cualquier persona que aprecie a Elliott Smith, ya que los temas no tienen nada que envidiar a los de sus discos en solitario. De cualquier forma, Gust era un miembro de importancia quien también tuvo destellos propios de un obra conjunta.

 
  
  
  
Roman Candle (1994) 
  

En el medio de Heatmiser, Elliott Smith empezó a componer su primer álbum solista: Roman Candle. Poco antes había comenzado a escribir material que, por su naturaleza íntima, pensó no cuadraría con el estilo de Heatmiser. La instrumentación es bastante humilde: básicamente es el propio autor con su guitarra, aunque a veces toca otro instrumento. El único invitado es Pete Krebs que toca percusión en “No Name #1” y "Kiwi Maddog 20/20".

Lo curioso es que Elliott Smith nunca quiso publicar estas piezas, su intención era mandarlas como un demo para que obtener el visto bueno para hacer otro trabajo. Al final la selección gustó tanto que lo quisieron publicar tal cual. Hay mucha gente que dice que es su mejor álbum (tal vez en un afán de hacerse los originales) e incluso está en el top 5000 de todos los tiempos de rateyourmusic.com (igual que el resto de su discografía de estudio). En lo personal, no me gusta mucho, pero es innegable que tiene varias joyas, en especial “No Name #1” que tiene un sonido mágico. Si está (in)nombrada de esa forma se debe a que, como ya se ha mencionado, el plan original no incluía lanzarlo al mercado.

 
  
  
  
Elliott Smith (1994 – 1995) 
  

Amparado en el prestigio que le dio Roman Candle, Elliott Smith recibió bastante libertad para la creación este álbum, el primero en solitario concebido, ahora sí, como un lanzamiento comercial. Estilísticamente es parecido a Roman Cradle, exceptuando por las letras, que son más oscuras y depresivas. Otra diferencia notable es que la producción es bastante superior. Por último, varias de las composiciones son bastante más complejas aunque el disco básicamente consista en Elliott Smith solo, acompañado por su guitarra.

“Needle in the Hay” es la mejor canción del álbum, pero hay otras de esas mismas sesiones que deben considerarse esenciales, tal es el caso de “Riot Coming” que no pasó el corte final. A diferencia de selecciones posteriores, en las que las canciones descartadas eran igual de buenas que las publicadas, las de este álbum se quedan un poco atrás. No obstante, “Riot Coming” es una gema que sobresale, principalmente porque muestra una faceta política a la que después dejaría de prestarle atención. Este tema actualmente se encuentra en un recopilatorio oficial llamado New Moon (2007), conformado por material inédito y versiones alternativas compuesto para  Elliott Smith (1995), Either/Or (1997)y XO (1998). A esta altura del partido debería haber salido ya un box set que contenga todo, pero es lo que hay. Por suerte en internet se consigue lo demás.

 
  
  
  
Either/Or (1996 – 1997) 
  

Después superar las expectativas con su disco homónimo y de terminar con Heatmiser, Elliott Smith se concentra en la preparación de Either/Or, el álbum que lo consagraría como uno de los músicos más importantes de la década y que, aún hoy, suele ser considerado como el mejor de sus trabajos. A diferencia de los dos discos anteriores, que tenían alguna participación invitada, Elliott Smith toca todos los instrumentos en éste. Pese a su condición básicamente acústica, es estilísticamente más diverso que los que hizo anteriormente. También sus letras llegan a otros horizontes.

“Between The Bars” fue una de las composiciones que lo llevó de ser un intérprete con bastante prestigio a uno con fama mundial, en especial gracias al impacto que tuvo Good Will Hunting (1997), la película de Gus Van Sant. En ella se encuentra el estilo característico del primer Elliott Smith. Aun siendo lo-fi, tiene cierta producción (a diferencia de lo que podría escucharse en algo del primer Daniel Johnston), los únicos instrumentos presentes son su guitarra y su voz. Tiene melodía brillante (decir esto es pleonasmo, su obra está armada casi en su totalidad con melodías extraordinarias), pero lo que se destaca es la letra, y la triste dulzura con la que son cantados los versos.

El análisis de la letra da para mirarse  desde varios ángulos. Al principio parece una especie de oda al alcohol, pero se presta para otras interpretaciones. El título, por ejemplo, es polisémico: se refiere a la vez a una relación que se produce "entre distintos bares", como a una que se refiere a una relación "entre barrotes". La poesía de Elliott Smith —es increíble que muchas veces parezca no recibir la atención merecida por contraposición a las dotes que tenía como músico— incluye muchos juegos de este tipo, con sutilezas y significados ocultos.

El resto de las piezas igualmente valen la pena. Desde “Speed Trails” (todos los temas elegidos para abrir sus álbums son sensacionales) a “Say Yes” que llega a cerrar con una melancolía en el fondo optimista.

 
  
  
  
XO (1997 – 1998) 
  

Inmediatamente después de terminar Either/Or, Elliott Smith comenzó a trabajar en su sucesor, llamado provisoriamente Grand Mal. En el medio, estuvo involucrado en la elaboración del soundtrack de Good Will Hunting, película, que recibió varios Premios Óscar, y otras nominaciones importantes que incluían Mejor Música Original y Mejor Canción. Esto fue importante para su carrera ya que al tocar “Miss Misery” durante la ceremonia, adquirió una mayor popularidad. La valoración de su obra dejó de ser exclusiva de la crítica especializada para llegar también al público en general. La consecuencia del ascenso en la fama, es que un sello grande le dio una oportunidad, teniendo así acceso a un equipamiento y una producción que antes no había podido alcanzar. XO es así el resultado de dos álbumes, uno más acústico e intimista, y otro en el que comienza a jugar con distintos instrumentos dándole mayores matices a la música. Ejemplo de ello es la sección de vientos que aparece en “A Question Mark”, o “Everybody Cares, Everybody Understands“, donde hay una parte acústica al principio que va evolucionando en una coda instrumental estupenda. Este es el punto de quiebre que divide a su carrera en dos partes.


Como su nombre indica “Waltz #2”, es básicamente un vals, uno con suficientes trucos (por ejemplo, llega a aparecer subrepticiamente un banjo) como para poder mantener el interés a lo largo de los casi 5 minutos que dura. El verdadero genio de Smith como compositor comienza a revelarse con este trabajo.

Lo mejor es, sin embargo, la desgarradora letra, con la que más de uno se sentirá identificado, retratando una relación de ausencias entre el narrador y una mujer: el protagonista se enamora de ella, pero nunca tiene el valor para decirle nada. Por supuesto que la vida continúa, y esa mujer va teniendo su propia vida, tiene pareja o se casa, etc., pero el narrador sigue preguntándose por lo que pudo haber sido: "I'm never gonna know you now, but i gonna love you anyhow", mención especial merece la interpretación vocal de Elliott Smith, que va sintiendo cada verso.
 
  
  
  
Figure 8 (1998 – 2000) 
  

Figure 8 (2000) fue siempre un disco polémico en el catálogo de Elliott Smith, es el único lanzamiento que no tuvo consenso. Tanto su álbum homónimo, como Either/Or, XO o From a Basement on the Hill suelen recibir solo comentarios positivos, pero Figure 8, no. Normalmente es considerado como el peor disco que hizo en su carrera. Personalmente no entiendo el porqué de esa opinión. Es evidente que tiene una parte de relleno, pero son 16 canciones y dura bastante más que su anterior material. Por otro lado, es el disco más ecléctico y variado que hizo jamás; también el más optimista y upbeat (razón por la cual suele ser despreciado). Pareciera que la idea de Elliott Smith, con esta producción, era hacer algo similar a lo que The Beatles hicieron con la segunda parte de Abbey Road (1969). Todas estas canciones son diversas, pero aparecen fuertemente cohesionadas. Y no es que esté hecho a partir de outtakes, las letras tienen cada una intención marcada. Aquí, la faceta “Beatle” de Elliott Smith se desarrolla con más fuerza que nunca.

 
 
  
  
  
From a Basement on a Hill (2003) 
  

Después de la publicación de Figure 8, Elliott Smith pausó el ritmo que traía. El alcoholismo y la depresión empezaron a afectar seriamente su carrera profesional. Después de un tiempo, aparentemente, pudo combatir a sus demonios y en el 2003 comenzó a preparar lo que iba a ser su último disco. Antes de finalizarlo se muere por unas apuñaladas. Al principio se pensaba que las había auto infligido, después de que la autopsia no lo confirmaba, cobró peso la hipótesis de asesinato, pero nunca hubo ningún detenido. En fin, no importa. La cuestión es que unos meses después de su muerte se publica From a Basement on a Hill (2004). Obviamente si su autor hubiera podido terminarlo, el resultado sonaría diferente, y tendría otras canciones: además de que podemos suponer que en el medio no terminó de grabar todas las que iban a formar parte del álbum, sabemos que Elliott Smith tenía la intención de hacer un álbum doble, y que algunas de las canciones que integraron el corte final, no lo hubieran hecho si él mismo hubiera el encargado de elegir. Una de ellas es "Last Hour", proveniente de las sesiones de Either/Or y que, por lo tanto, resulta improbable que fuera a utilizarla (por lo menos así como está). Otra es “Pretty (Ugly Before)”, que había sido publicada en el 2003 como un sencillo separado. También hay un pequeño instrumental que funciona como intermedio que su familia quiso poner, pero que después resultó ser  un experimento de otro de los colaboradores. La familia también se negó a incluir algunas canciones por considerarlas demasiado depresivas.

Pese a estas limitaciones, el resultado final es el que podría considerarse como la mejor obra de Elliott Smith. Todas las composiciones, incluso la de Either/Or o el instrumental que no es de su autoría, fluyen de manera armónica entre sí. Y no solo eso, sino que acá se encuentran algunas de las mejores canciones de su trayectoria: “King's Crossing”, “A Distorted Reality Is Now a Necessity to Be Free”, “Don't Go Down”, etc.

En realidad no es una obra póstuma "típica", en ella no van a encontrar canciones que reflejen un  infierno personal (como Closer), su cercanía con la muerte (como Innuendo o Brainwashed); tampoco es un disco que parezca a medio terminar (como Streetcore). From a Basement on a Hill es un disco que da la apariencia de ser un trabajo terminado, en especial por su coherencia.

La producción tiene una orientación más eléctrica que lo mostrado anteriormente, con una visión influida por el noise (de hecho, varios de los temas "inacabados" que se conservan están en una etapa de "experimentos noise", como “O So Slow”). Tampoco es un disco pesimista, como se suele pensar. Hay canciones para todos los gustos.

“Don't Go Down” es otra destacada, posiblemente sea la única que verdaderamente depresiva, sobre todo por la pasión que puesta en la voz que se lleva de manera excelente con el sonido de las guitarras distorsionadas.

 
  
  
  

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A los que no conozcan la obra de Elliott Smith, les recomendaría que consiguieran los discos tomando en cuenta las canciones contenidas en este artículo. Traté de ser representativo. En sí, quitando Roman Cradle, todos sus lanzamientos. (no cuento a Heatmiser) van de buenos a excelentes por lo que diría que son puntos de entradas igual de válidos. Mi favorito es From a Basement on a Hill, el de algunos conocidos es Figure 8, que para otros es una obra menor. Tengo también un amigo que prefiere XO. Y si se fijan por otros lados, mucha gente va a decir que el mejor es Either/Or o Elliott Smith. Hasta hay gente que dice que Roman Cradle es superior. No hay una entrada obvia para Elliott Smith; no tiene un Revolver o un Pet Sounds, sino que cada uno de sus álbumes es, a su modo, un Revolver o un Pet Sounds. Espero se puedan dar una idea del sonido de cada lanzamiento, por las canciones presentadas aquí.

 
 
 

 

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