Nacho Vegas: Una introducción
Por:

RECUERDO AQUELLA NOCHE de invierno de 2009, en Zaragoza. Yo me dirigía a la sala La Casa Del Loco para presenciar el concierto de Nacho Vegas. La sala ya la conocía, es humilde, cercana, tal que las primeras filas pueden alargar el brazo y tocar a los músicos. Había bastante gente, aún sin estar a reventar, lo cual me sorprendió, puesto que la popularidad del cantautor iba a más cada día, especialmente desde que hizo aquel disco en el que colaboraba con Bunbury. Durante la espera le vimos pasearse de un lado a otro del backstage. Aparte de ir tambaleándose, se le veía rojo como un tomate. Obviamente, su estado no era el de la sobriedad. Salió a tocar. Le costaba casi mantenerse erguido. Entre canción y canción, bebía, casi como un ritual, un trago de cerveza y otro de whisky. O al revés, no estoy seguro. En una de esas, tuvo serias dificultades para volver a levantarse. No para de hacer bromas estúpidas, e incluso la tomó haciendo comentarios absurdos contra su guitarrista, Xel Pereda, el cual abandonaría la banda tras dicho concierto, harto de años y años de falta de profesionalidad. El culmen fue cuando se fue del escenario y se negaba a regresar para el bis, dejando dos de sus canciones más clásicas. Al final, convencido y arrastrado por el resto de la banda, salió y preguntó al público que cuál queríamos de las dos. Y la tocó. Pensamos que tocaría la otra, pero no, iba demasiado mal.

Y pese a todo, podías ver a Nacho, con su guitarra al cuello, mostrando una competencia musical, sin errar un acorde, sin fallar más letras que lo humanamente permisible. Recuerdo cuando se quedó solo en el escenario para interpretar "Ocho y medio" con su guitarra acústica, una canción que requiere de una precisión casi quirúrgica para sonar bien. Yo estaba pasándolo mal, pensando en el terrible desastre que eso iba a ser. Y no erró ni una sola nota. Y es porque pese a todo, pese a su horrible decadencia humana, Nacho Vegas es un hombre que pone cuerpo y alma en su música, que no sólo fue dotado con talento, musical y especialmente letrístico (el mejor letrista en castellano, si se me pregunta), sino también con sensibilidad y amor al arte.

Siempre pensé que Nacho es un tipo al que es mejor asimilar poco a poco, no con sus discos, sino con sus canciones, si son sabiamente elegidas mejor, ir asimilando una, luego otra... y poco a poco meterse de lleno en su obra. Por eso mismo, voy a atreverme a hacer una breve selección de canciones que usaría para enganchar a alguien. Algunos son temas emblemáticos, otros son rarezas que personalmente me gustan mucho. En resumen, creo que es una colección adecuada para adentrarse, y si tu valoración no es positiva, quizá no te va a gustar Nacho Vegas... o no al menos de la misma manera que a mí. Son diez. Podrían ser otras diez distintas, pero a día de hoy, aquí y ahora, elijo estas:
 

 

10 Días extraños, de "El tiempo de las cerezas", (lanzado por Bunbury & Vegas) 2006


Atracar un banco. Saber que vas a tener un hijo. Romper un corazón. Huir y dejarlo todo atrás. Todos tenemos nuestros días extraños, y para eso tenemos esta canción. Para esos días en los que en sólo un minuto ves tu vida cambiar. Para aquellos momentos en los que mil cosas pasan a tu alrededor y no sabes si son buenas o malas. Para las veces en las que te dicen que todo es un juego, pero no consigues verle la gracia. Simplemente, una perfecta banda sonora para sentarse, y ver el mundo dar vueltas, en tu pequeña burbuja en la que nada cambia.

"Te podría matar y no se iba a enterar nadie. Cuando me pregunten yo diré que no llegaste nunca."

 

9 Cosas bien hechas, de "Esto no es una salida", 2005


Una pesadilla sónica. Te despiertas tirado en una habitación sucia y desordenada. No recuerdas qué se siente al llevar ropa interior limpia. Y en tu mente, aparece ella. Cómo pudiste hacerle tanto daño, cómo pudiste ser tan idiota. Y te sientes indigno, y llegas a dudar de si vas a ser capaz de vivir con ello. Y rezas por ella, porque encuentre a alguien que le haga olvidarte cuanto antes, y te juras no volver a tratar así a nadie. Nunca. Entre tanto, las fuerzas sólo te alcanzan para buscar la heroína. La jeringuilla y la goma elástica. Y esperas que el subidón te haga olvidar por un momento.

"Podrías rezar, rezar por ejemplo así: "Que no vuelva a aparecer, y que yo no vuelva a acudir a él. Dios, haz que lo olvide." Podrías rezar algo así. Y harías muy bien."

 

8 Stanislavsky, de "Cajas de música difíciles de parar", 2003


A veces es necesario enfrentarse al mundo. Decirles: "Aquí estoy, si quieres juzgarme, júzga esto, que es lo que soy. No voy a fingir otra cosa". Y en aquellos momentos en los que eres pura sinceridad, en los que no tienes nada más que ocultar, aquellos momentos son en los que haces tu actuación, tu performance definitiva. Y te sientes a ti mismo como un actor, o peor aún, como un mal personaje en la farsa de la vida. Y ni siquiera el mejor método de actuación puede ayudarte.

"Lo haga bien o lo haga mal, ahórrense la ovación."

 

7 Me he perdido, de "Verano fatal", (lanzado por Nacho Vegas & Christina Rosenvinge) 2007


Una de las más tiernas declaraciones de amor jamás hechas. Obviamente, al estilo Vegas, esto es: humor absurdo, referencias sexuales soeces y metáforas sórdidas. Y pese a todo, ¿cómo resistirse? ¿Quién podría decir que no a la exquisita lírica, a esas notitas de banjo que salen de los altavoces como pequeños rayos de Sol? ¿Quién no soñaría con ser capaz de escribir algo así para alguien, y quién podría rechazar un asalto sentimental que llevara esta canción por grito de guerra?

"Y entonces, entonaste dulces gritos, comenzó el más viejo de los ritos. ¿Fuiste tú o fui yo? Sencillamente fue algo superior."

 

6 Gang-bang, de "Cajas de música difíciles de parar", 2003


Sienta bien al estilo de Nacho, por una vez salir de la introspección, y pintarnos una historia, en los bajos fondos, con personajes pintorescos. Ya sabéis, lo típico: humo, putas, drogas, neón. Y al mismo tiempo, cómo atrapa, qué bien pega. Está cantada en segunda persona, y vaya por Dios que consigue su efecto, que consigue hacernos sentir culpables, pese a ser los meros oyentes, por haber caído en tan sórdida vida. Quizá, a fin de cuentas, todos tengamos algo que limpiar en nuestra conciencia.

"Mira que tú fuiste el rey, con tu cetro en la mano y los ojos clavados en gente que sabes que no, no llegarás a conocer, ni aunque vivas mil años y el cielo se postre a tus pies."

 

 

5 El cazador, de "El tiempo de las cerezas", (lanzado por Bunbury & Vegas) 2006


Aquí la música es alegre, luminosa. La letra, triste y sombría. Estamos hablando de aquella gente que vive desde el odio, que dan desprecio por amor. Aquellos que encuentran el placer en el proceso de caza, más allá de la presa en sí. Y que al final, se dan cuenta de que están completamente solos, sin esperanza alguna. Y se plantean si ha valido la pena, aún cuando saben la respuesta, pero pese a todo, no quieren cambiar. A fin de cuentas, sólo saben ser de una manera.

"Y vi a mi amor, y estaba herido, no me quise detener allí. Soy cazador y no persigo más que lo huye de mí."

 

4 Morir o matar, de "El manifiesto desastre", 2008


La total catarsis. Una oda a las relaciones (¿auto?)destructivas. Lo más sombrío de las relaciones humanas, el instito de supervivencia llevado a su máximo nivel. Una escalada de violencia que culmina en una cadena de latigazos al alma. Como casi toda la obra de Nacho, una llamada de atención, un intento de penitencia. Un buen último intento antes de ver caer el telón.

"Dijiste: "Hay cosas que tenemos que aprender: yo a mentir y tú a decirme la verdad; yo a ser fuerte y tú a mostrar debilidad; yo a morir y tú a matar."

 

3 Ocho y medio, de "Desaparezca aquí", 2005


Vale la pena perder un amor. Vale la pena tener el corazón roto. Vale la pena añorar buenos tiempos que nunca volverán, ahogarse en la tristeza y la impotencia de no poder hacer nada para remediarlo. Porque tales sentimientos son, los que de vez en cuando, hacen que piezas como esta sean posibles. Y eso es mucho.

"Seré breve: te quiero y esto duele."

 

2 El hombre que casi conoció a Michi Panero, de "Desaparezca aquí", 2005


La canción con la que yo, así como media legión de fans, conocimos a Nacho. La perfecta unión entre su poesía, su música, su romanticismo y su ingenio. Posiblemente, la canción que debería sonar en el funeral de Nacho. La historia de un entrañable perdedor que pese a no tener ningún logro destacable en la vida, en su lecho de muerte es capaz de alzar la voz y decir cuán orgulloso está de la vida que llevó. Echándole un par de huevos, escupiendo a las convenciones sociales. A fin de cuentas, ¿quién podría decir que detrás de "My way" no podíamos encontrar la fachada de un fracasado resquebrajándose? ¿En qué punto termina la no aceptación de lo que comunmente se considera rebeldía contra lo comunmente aceptado como éxito, y comienza la simple resignación por no haber podido lograr dichos objetivos?

"Largo ya de aquí. ¿Qué queréis de mí? ¿Es mi alma o es mi dinero? Si de uno carezco y la otra es una anomalía en esta vida."

 

 

1 El ángel Simón, de "Actos inexplicables", 2001

 


El padre de Nacho, al contrario de lo que se cree, no se suicidó, simplemente se dejó morir. Un tiempo después, su propio hijo consigue el valor para escribirle unos versos. Esos sencillos arpegios de guitarra, esos repentinos toques de tango, son soporte para uno de los textos más desconcertantes de la música rock. También uno de los más sinceros y amargos.

"Simón, desde que te fuiste tengo que decir
que la verdad, no estamos nada mal sin ti.
También es cierto que podríamos estar mejor
pero ya ves, las buenas cosas mueren bajo el Sol.
Y ahora es la memoria mi guía,
porque eso sí, pienso en ti cada día
desde aquella mañana de agosto
reinventada hasta la saciedad
sin lograr encontrar nada de nada
ni una explicación ni un porqué
al que poder aferrarme.
(Y ahora no sé por qué
viene a mi mente el colchón
que tuvimos que bajar Javi y yo a la basura
sin poder dejar de mirar esa mancha oscura
que allí nos dejaste como herencia y recuerdo
antes de partir en tu último viaje
probablemente al infierno)

Y me vas a disculpar
si nunca te llevo rosas.
Me vas a permitir
contar algunas cosas
sobre lo poco que sé
de tus días de vino y rosas
con todas las bromas
como aquella en que al pasar delante de una funeraria
cos decías "Agachaos, no vaya a ser
Que os tomen las medidas".
Ese era tu consejo, tu sabio consejo,
y no estuvo mal, pero se te olvidó
algo importante:
Tú también tenías que agacharte.
Sí, tú también tenías que agacharte.
Pero nunca quisiste cuidarte.
No, nunca quisiste cuidarte.


Y quiero pensar que por una vez
hice algo mejor que tú.
Quiero pensar que por una vez
hice algo mejor
que tú que ni siquiera
acabaste esa carta de despedida
que en el ordenador Santi encontró perdida.
Y ahora que perdiste tan absurdamente la partida,
ahora estoy cansado
y hasta tengo miedo de mi propia vida.
Y sé que lo tendré toda la puta vida
decida lo que decida

Bueno, al final tal vez tuviste suerte
porque tal vez -dímelo tú-
mejor que ser un hombre solo y arruinado
resulte ser, como dijo el juez, "el finado"
(mientras se tapaba la nariz con su pañuelo).
Y desde cualquier lugar
dondequiera que ahora te estés pudriendo
sólo quiero que sepas que ya no te tengo miedo
que ahora estoy cansado
y sólo tengo miedo de mi propia vida
y que sé que lo tendré
toda la puta vida
decida lo que decida.

Como tú siempre decías
"Formalidad poca, pero que dure".
"Formalidad poca, pero que dure".
Como tú siempre decías...

Gracias.

Así es y así será
toda mi vida
decida lo que decida.

 

También en Spazz:

Comprensivo dossier dedicado a la banda argentina Babasónicos: discografía revisada, videografía, ensayos y datos y frases de los miembros de la banda
Tal vez la más completa y perfecta compilación de joyas pop que haya escuchado en los últimos años
Cuarta parte de 55 Canciones representativas del Rock de México
Una película que parece casi onírica, tremendamente demandante intelectualmente, que lidia con la siempre difícil relación entre productor-director-guionista
Etiquetas: 
¡Califica este artículo!
No votes yet