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The Asphalt Jungle
Por:

Mejor escena: el final poético de Dix Handley.

Parlamento memorable: “Suppose we had just silence. Nobody to listen, nobody to answer. The battle's finished. The jungle wins. The predatory beasts take over.”

The Asphalt Jungle (1950) es un clásico filme noir del drama criminal. Es rígido, tenso, anárquico y trágico.

Es un retrato del bajo mundo (publicitado con el tagline de “la ciudad bajo la ciudad”), de la corrupción, negocios turbios y del nihilismo amoral. Se mueve bajo la expectativa de la mortalidad, el suspenso, la turbulencia por el crimen organizado y la tragedia máxima.

Escrita y dirigida por John Huston (aunque con asistencia de Ben Maddow en el guión). Es una historia intricada con el esqueleto de la trama establecido por el atraco millonario. Esto para desencadenar todo un crisol de emociones fuertes.

John Huston la filma de una forma estática, aunque con un sentido de perturbación circundante y cortes rápidos en escenas de alta energía.

La película inicia con un drama misterioso: la persecución policíaca contra Dix Handley, quien se presenta de forma escurridiza en medio de un paisaje megalítico urbano y decadente.

Posteriormente se presenta un caso más de corrupción con la presentación del policía Teniente Ditrich (Barry Kelley) quien más tarde se revela como un “protector” del negocio ilegal de las apuestas.

En la siguiente escena, un taxista lleva al notorio ex-convicto y “director” del atraco "Doc" Riedenschneider (Sam Jaffe) en medio de un sector peligroso (según el mismo taxista). La cámara avanza entre un pasadizo claustrofóbico para dar lugar al antro de apuestas gobernado por Cobby (Marc Lawrence); como si fuera el pasaje hacia la perdición.

Un poco de filosofía de los vicios por parte del “Doc”:

“Well, here's to the drink habit. It's the only one I got that don't get me into trouble.”

El Doctor Riedenschneider actúa de una forma aristocrática, metódica y con buenos modales, es un personaje fascinante, y quien expone el esqueleto de la trama: el atraco millonario de las joyas. Propone el financiamiento del famoso abogado el Señor Emmerich (Louis Calhern).

Entonces aparece Dix Handley, filmado como un gigante superior. Desafía a Cobby en frente del Doctor, minimizándolo moralmente.

Dix Handley tiene una relación incierta con Doll Conovan (Jean Hagen), quien se encuentra en apuros económicos debido a una redada/clausura de un club donde trabajaba (¿de prostituta?). Con la idea de su maquillaje dañado por las lágrimas, John Huston nos dibuja una especie de máscara metafórica que desaparece. El romance incierto es dominado por Dix Handley, quien la amonesta para hacerla sumisa:

"Don't you go gettin' any ideas, Doll."

En la casa del Señor Emmerich, el Doctor Riedenschneider expone su plan meticuloso del atraco:

“Everything is here, from the observed routine of the personnel to the alarm system…”

Además de revelar su pasado como maestro criminal:

“Perhaps you know my reputation. I've engineered some very big things.”

De forma casi de documental, el plan es formulado, desde la cantidad de dinero necesaria para financiarlo, hasta el número del personal y sus tareas.

Al despedirse, el Doctor plantea su sueño de irse a México, idealizándolo ilusoriamente (sueño frustrado al final).

Marilyn Monroe interpreta a la amante de Emmerich, con un diminuto pero significativo rol como ejecutante de la traición debido a su naturaleza honesta.

Un nuevo personaje: Robert Brannon (Brad Dexter). Un recolector de dinero de deudas que trabaja para Emmerich. Transmite sospecha e inmoralidad por su misterioso y recónditamente violento método de recolección.

Una historia de fondo crucial: Doll escucha a Dix hablar dormido; es sobre un objeto significativo de su niñez: su afición por montar caballos y la pérdida subsecuente de la granja de su familia debido a problemas económicos. Este conflicto es una designación de la caída espiritual de Dix, quien después de perder su vida en el campo se convierte en un rudo, enajenado, inmoral y apostador de carreras de caballos. También manifiesta la designación del campo como lugar idílico.

A través de rumores y un proceso de selección meticuloso, como de documental, el Doctor reúne a todo el personal; incluyendo a Dix Handley, quien impresiona al Doctor por su temperamento radical.

En un giro dramático, de vuelta a la residencia de Emmerich, este revela a Brannon su precaria situación económica y ambos planifican la traición en contra de los criminales con su huida incierta con el botín.

“I could tell them that I'd fence the stuff myself, you see, promise them cash on delivery. Then, when the time comes, I simply wouldn't have the cash, do you understand?“

Todo esto es turbulencia y nihilismo amoral. Es la jungla de asfalto.

Hasta aquí la película es interesante, aunque algo lenta, con mucha descarga de información, muchos personajes para seguir y con el desarrollo del atraco apareciendo muy tarde. Aunque es probable que con repetidas visiones tal “descarga” de información se vuelva natural y comprensible. A partir del atraco la película se vuelve palpitante, sin embargo.

El atraco en si, es una secuencia sobrecogedora e inquietante. Es un crimen que se ve genuino. Después de pasar por un escenario subterráneo laberíntico, se llega a una pared amurallada; se martillea con un cincel y se llega a la caja fuerte. El ladrón de cajas fuertes cuidadosamente perfora y con su “sopa” explosiva logra abrir la caja fuerte.

Tensión: en el fondo se escuchan alarmas sonando. En una escena abrupta y de rápidos cortes, Dix combate contra el vigilante nocturno de la tienda y lo deja inconsciente.

Expectativa de la tragedia: una bala hiere al ladrón de cajas fuertes. Este no acepta ser llevado a un doctor. Tragedia inminente.

Dix y el doctor visitan a Emmerich con el botín. Emmerich elocuentemente explica su coartada (“No, I haven't got the currency right here in my hands. But it's promised by an unimpeachable source”). Después de ser traicionados con dobles significados, Dix desconfía.

Suspenso.

Brannon saca un arma y apunta. Demanda por las joyas. Hay una parálisis silenciosa y plena en tensión hasta que, en un plano áspero, ambos hombres se disparan. Una escena magistral.

En otro giro dramático, el objeto de la pugna (las joyas) es considerado ya obsoleto por Emmerich (“As things stand, it's just so much junk").

Las consecuencias del atraco, o la resolución, son toda una caída espiritual y muerte física. Una tragedia máxima.

Todo sucede lenta y tortuosamente.

El Doctor tiene la misión personal de escaparse a su idílico México pero es herido y atrapado en su camino. Comienza a lamentarse:

“Put in hours and hours of planning. Figure everything down to the last detail. Then what?”

“Blind accident. What can you do against blind accidents?”

En una escena violenta, el corrupto Teniente Ditrich golpea a Cobby para sacarle la verdad y nombrar a los cómplices.

Las emociones se elevan con impunidad cuando Emmerich se ve acorralado y decide caer en la autodestrucción radical.

El comisionado declara su filosofía y moralidad sobre la “ciudad bajo la ciudad”; la ciudad que está en tinieblas y regida por las leyes de la jungla de asfalto. Poniendo a la policía como una minoría (ya que muchos han caído en la corrupción) que intenta apaciguar los lamentos de la ciudad:

“Suppose we had just silence. Nobody to listen, nobody to answer. The battle's finished. The jungle wins. The predatory beasts take over.“

Dix Handley, a punto de caer en la inconsciencia, conduce hacia lo desconocido de forma enigmática.

Lo desconocido se revela como el regreso al idílico lugar de su niñez. Una regresión psicológica. Dix cae muerto a orillas de su “regreso” mientras unos caballos se acercan a olfatearlo. Es la segunda designación de los caballos como símbolos de la felicidad, la inocencia y del campo como lugar idílico. Un final que es absoluta poesía.

Director: 
John Huston
Pais: 
Estados Unidos
Año: 
1950
Reparto: 
Sterling Hayden
Louis Calhern
Jean Hagen
James Whitmore
Sam Jaffe

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