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Panic In The Streets
Por:

Mejor escena: la laberíntica persecución final.

Parlamento memorable: “He was the source of contamination!”.

 

Panic In The Streets (1950) es un filme noir tenso, dinámico, paranoico y apocalíptico.

Es una intriga de pánico creciente. Con una historia desequilibrante y fascinante sobre el crimen y la enfermedad. Una atmósfera urbana decadente impregna la película, además de un elenco de gran potencia dramática e idiosincrática.

El guión es de Richard Murphy y Daniel Fuchs, de una historia (ganadora del Óscar) de Edna Anhalt y Edward Anhalt, quienes enuncian una historia de confusión y paranoia por el crimen y la enfermedad; un gran concepto. Los diálogos dictan líneas resonantes en lo contextual y lo dramático de una forma rápida, creíble y contundente.

La dirección está a cargo de Elia Kazan; quien la dirige con un blanco y negro de alto contraste, un estilo parecido al documental y un sentido de claustrofobia urbana creciente.

La pugna indirecta entre el personaje de Dr. Clinton Reed (Richard Widmark) y Blackie (Jack Palance), el ying y el yang, es el motor desencadenante de este viaje espectacular hacia el nihilismo, la desesperación y el apocalipsis.

Inicia con un boom. Una acción palpitante y magistralmente actuada: Blackie se presenta como el criminal nihilista que destruye por dinero. La cámara filma el acorralamiento de la víctima por parte de los villanos con un efecto de claustrofobia hiriente.

Se ha establecido el aura maligna en la película. Dibujando la primera visión del hampa; del inframundo.

El descubrimiento de una bacteria fatal (la plaga), en el cadáver creado por ese inframundo, es el desencadenante de toda esta travesía.

 

“Who ever killed him is walking around with the first symptoms of the plague at this moment!”

 

Dr. Reed es un personaje heroico, meticuloso y obsesivo, pero heroico. El suspenso aumenta cuando declara que se debe actuar en 48 horas antes del apocalipsis (!).

 

“Shortly after that you’ll have the makings of an epidemic!”

 

Sus argumentos son sólidos y se establece como una autoridad con conocimiento para tratar la propagación de la plaga.

Reed se introduce de lleno en el bajo mundo de Nueva Orleans (filmado en locaciones reales) dando lugar a apariciones de personajes coloridos, extraños y hasta grotescos.

Es como un juego de ajedrez; los dos lados del conflicto no se enfrentan directamente pero ambos se van acercando más y más hasta la persecución final.

Captain Warren (Paul Douglas) es un policía tosco y tajante. Su manera de investigación es violenta y Reed parece dejarse llevar por esa singularidad. Los supuestos héroes no son puritanos, tampoco.

Los dos criminales centrales de la película tienen su idiosincrasia bien definida: Blackie es el malévolo y dominante, y Fitch (Zero Mostel) es el sumiso, desesperado y patético. Ambos se vuelven paranoicos debido a la investigación tumultuosa de las autoridades.

 

“They’re picking everybody up”

 

Blackie es intrigante; el rostro angular de Jack Palance le da una esencia inusual a su actitud aparentemente generosa hacia la gente pero turbia en cuanto a su verdadero modus vivendi. Su alma es en verdad, negra.

 

 

Reed llega al escenario de los marineros y se descubre otro mundo sucio y decadente con la simbología de las ratas y el capitán del barco, quien se exalta de forma desdeñosa e inhumana.

Es de notar que todos los investigados por Reed se muestran reacios a dar información; esto es síntoma de que mundo estamos presenciando. Un mundo secretista y esquizoide.

Reed crea el pánico cuando instaura públicamente la plaga como agente directo del motivo de la investigación.

Blackie y Fitch interrogan al enfermo Poldi (Guy Thomajan) de una forma envilecida y humillante pero siempre con buenos modales. Una ironía. "He brought something in". Blackie está convencido que Kochak trajo algo de valor debido a tanta investigación de las autoridades. Su ambición será promotora de su propia caída física y espiritual.

Poldi además se revela como otro artífice del homicidio de Kochak (su propio primo!). Todo es malicioso! Todo es sibilino!

La alarma se crea cuando Poldi se escapa fugazmente. Es cierto que hay algo secreto en este; acrecentado el aura esquizoide de la película.

El misterio se maximiza con la actitud recóndita y secretista del dueño del restaurante griego, quien luego recibe una justicia poética con la infestación de su esposa por la plaga.

El tratamiento del reportero que amenaza con publicar sobre la plaga es pervertido y violento. Es encarcelado bajo cargos injustos. Warren actúa de forma corrupta bajo la diatriba de proteger la información y la población.

Reed, abatido regresa a su hogar donde sostiene una conversación melodramática con su esposa. Se expone a Reed como un hombre de familia abatido por su trabajo pero apoyado por su esposa. Esta escena distrae de la trama principal, según mi opinión, aunque podría verse como una exhibición de la sociedad en estado desequilibrado por la plaga y el crimen. No obstante, el propio Reed crea esta pregunta: ¿Toda esta jornada es solamente un día de trabajo más? Está trabajando contra el apocalipsis!

El clímax de la película es iniciado con una interrogación perversa de Blackie hacia Poldi. Poldi está infectado y delira pidiendo a un sacerdote para expiar sus culpas. Blackie, cegado por la ambición, pide información sobre el objeto misterioso que trajo Kochak. Blackie utiliza una forma de chantaje emocional aparentemente benévola y acaricia a Poldi criminalmente de una forma sobrecogedora. La corrupción es íntima.

 

 

El primer encuentro entre Reed y Blackie, el ying y el yang, termina en una tragedia máxima: Blackie lanza a Poldi por las escaleras en una toma shockeante y espectacular.

La persecución final es una secuencia laberíntica, impactante e icónica. El escenario es una bodega gigantesca donde Blackie y Poldi exploran frenéticamente para encontrar la libertad. Parecen ratas en un laberinto. Elia Kazan lo filma con un estilo parecido a un documental (sin cortes rápidos); acrecentando la autenticidad de los planos secuencia. Hay todo tipo de planos dramáticos y físicamente complejos como una travesía por los troncos que flotan sobre el agua (incluyendo una pelea realista entre Reed y ambos criminales). Blackie cae en la desesperación y la psicosis hasta el punto de matar a un antiguo amigo que se encontraba ahí. Todo termina con un intento inocente e inútil de Blackie de subir a un barco por una cuerda; otra transnominación de una rata que quiere escapar de manera inocua de su propia destrucción.

 

 

Director: 
Elia Kazan
Pais: 
Estados Unidos
Año: 
1950

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