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Scarface
Por:

Mejor escena: el final catastrófico de Tony Camonte.

Parlamento memorable: “Someday you're gonna stumble and fall down in the gutter, right where the horses have been standing, right where you belong”.

 

Scarface (1932) es un drama criminal intenso, violento, trágico y catastrófico.

Este tour de force de acción y emociones fuertes se mueve con un ritmo rapidísimo y vehemente para dibujar el ascenso y caída material/espiritual de Tony Camonte, alias Cara Cortada; todo a través de escenarios de corrupción, destrucción y muerte; afianzando el aura sibilina de la película.

El guión es del famoso Ben Hecht, quien escribe una historia clásica de ascenso y caída estrepitosa personificada por la idiosincrasia y turbulencia del crimen organizado; el bajo mundo, el mundo donde el modelo social es la anarquía.

Los diálogos son prosaicos, más que todo, retratando a los gángsters como nihilistas, inquietos y paranoicos. También tienen una gran cualidad dramática (como en el enfrentamiento final con Johnny Lovo o en el de entre Tony y su hermana).

La dirección de Howard Hawks la convierte en un impresionante vaivén de conmoción generado por escenas de alta tensión y drama. Con un excelente movimiento de cámara… nunca baja la intensidad! Filmado con un blanco y negro tenebroso, Hawks también utiliza mucho simbolismo y lenguaje cinematográfico heredado del cine mudo (como las omnipresentes letras X presentadas en formas variadas). El juego de sombras y tenebrismo, es algo que el film noir adoptaría en los años 40s.

La película inicia con una tragedia dirigida a través de una enigmática sombra humana. La sombra personifica al destructor de un gran gángster; quien establece a través de su propio monólogo que se encuentra en la “cima del mundo”. La letra X, además, aparece por primera vez en forma de sombra también; comenzando así, su designación repetitiva que representa a la muerte.

Es el gancho narrativo. Y que ya ha instaurado el fátum sibilino.

La siguiente escena en el periódico es un presagio de la futura guerra masiva del hampa:

 

“They'll be shooting each other like rabbits for the control of the booze business.”

 

Tony Camonte, alias Cara Cortada (Paul Muni), es presentado primero con otro misterio (envuelto en toallas y sábanas en la barbería), para revelarse, en un primer plano expositivo, con su cicatriz en forma de X (presagio de su propia muerte; es una sentencia simbólica). Su actitud es provocativa e insolente (ejemplificado con la forma en que enciende el fósforo para su cigarrillo; dando a entender que mira a los demás como marionetas para su propio beneficio). Aunque también desprende monólogos cómicos e irónicos.

En la estación de policía, Tony actúa de forma evasiva, exponiendo su realidad sombría que no quiere salir a la luz:

 

“I don't know nuthin', I don't see nuthin', I don't hear nuthin'. And when I do, I don't tell the cops - do ya understand?”

 

El jefe de policía manifiesta su repudio por el crimen organizado y amonesta a Tony Camonte, presagiando su final:

 

“Someday you're gonna stumble and fall down in the gutter, right where the horses have been standing, right where you belong”

 

Es la profecía… se auto-cumplirá?

Desde el inicio, la relación entre Johnny Lovo (Osgood Perkins) y Tony Camonte es contrariada; poco a poco se resquebraja debido a la ambición maníaca de Tony por dominar toda la ciudad. Desde la primera escena juntos Tony discute sobre estrategias criminales que él considera mejores. La femme fatale Poppy (Karen Morley), además, es otro objeto de pugna entre ambos gángsters.

En un diálogo con Guino Rinaldo (George Raft), amigo y asistente, Tony manifiesta su ambición ciega y su filosofía de vida a través del impulso y el crimen:

Su mano asesina es su hamartia.

La siguiente escena demuestra la turbia relación entre Tony y su hermana Cesca (Ann Dvorak); él quiere controlarla, a ella y su propia sexualidad, en una especie de incesto psicológico que luego se desencadenaría en el final de la película a partir del homicidio de Guino. La propia Cesca presiente que tal instinto de protección es anormal.

 

“I don't want anybody puttin' their hands on you”

 

“"You act more like... I don't know.”

 

En una escena de una cultura del pasado, Cesca mira a un organillero. Es el preámbulo del primer encuentro entre ella y Guino. Un romance muerto presagiado por la X de las rejas del balcón de Cesca.

La entrada de Tony al antro de gángsters es contundente (desplegando violencia contra un protestante). Se presenta como parte del nuevo gobierno de Lovo.

En un brillante montaje, Hawks ilustra la campaña agresiva de Tony por todo el Lado Sur para ganar clientes. Cada uno más violento e impactante que el otro. En una de las secuencias más memorables y emblemáticas, Tony entra al hospital donde un rival se recuperaba, escondiendo, bajo la sutileza de un ramo de flores, el arma del asesinato. Es la ironía dramática. Aquí Hawks utiliza las luces y las sombras de nuevo; esto para instaurar expectativa y suspenso.

Otra de las imágenes brillantes en el film: el paso de las fechas en un calendario al ritmo de una ametralladora. Todo un ícono.

La relación de Tony con Poppy es más una lucha de poder que un romance, cada uno con parlamentos que prueban el ingenio y estatus del otro, incluyendo indirectas sexuales.

Angelo (Vince Barnett) es el personaje ignorante, iletrado, tragicómico y pleno en patetismo (su final es el apogeo del patetismo triste).

La ambición expansionista de Tony Camonte provoca una guerra invasiva alucinante entre el Lado Norte y el Lado Sur, iniciada con el lanzamiento de un cadáver en plena calle; otra de las imágenes icónicas de la película, y sirviendo como desencadenante dramático de toda la hecatombe.

Hawks utiliza el símbolo de las flores como designación repetitiva de asesinatos. Primero se lo vemos a Guino.

Tony construye una fortaleza de acero; mostrada en una escena de seducción con Poppy. Para él eso es la imagen del nido seguro. Poppy, además, muestra su interés materialista, ya que, después de ver a Tony como un ignorante y rústico, ahora se siente intrigada por él.

 

EL MUNDO ES TUYO

 

Este es el anuncio publicitario que Tony mira diariamente; el cual alimenta su megalomanía.

La hecatombe se acrecienta con la llegada de las ametralladoras. Gaffney (Boris Karloff) acaricia casi eróticamente una ametralladora, preparándose para la guerra contra Tony Camonte.

Es de notar que la película presenta todo un código semiótico de los gángsters, como el hecho que tales ametralladoras se encontraban escondidas en recipientes de piñas. Incluso hay “reglas de gángsters”; citadas por Johnny Lovo. Estas son quebrantadas por el mismo Tony; otra de sus hamartias.

En otra de esas secuencias impactantes, Tony es atacado en un restaurante con una lluvia ensordecedora de balas. Es claustrofóbica. Irónicamente, Angelo sigue hablando por teléfono en medio del ataque (!). Es sorprendente como filma Hawks toda esta secuencia; la acción es palpitante y se observan varias acrobacias teatrales, como en una escena magistral, donde Guino dispara a uno de los atacantes para conseguir una ametralladora.

Lo siguiente es un verdadero remolino sobrecogedor; es la guerra urbana desencadenada. Hawks muestra toda su dote con escenarios de alta tensión: persecuciones peligrosas, acrobacias arriesgadas y destrucción del escenario. Hay escenas clásicas como la caída melodramática de un gángster por una escalinata o la persecución frenética entre dos vehículos con la cámara filmando el movimiento de forma vertiginosa.

Más letras X… como en una reconstrucción de la “Masacre de San Valentín”, donde el cielo raso está construido por vigas en forma de la temida letra. Y anunciando el número exacto de las víctimas (!). Hawks utiliza el humo aquí; además de las sombras.

Las siguientes escenas son una denuncia a toda esta guerra y al interés morboso del público por ello. Esta muestra de civismo acrecienta la calidad dramática de la película: no es un juego, es un verdadero apocalipsis social lo que está sucediendo. Se está transformando en una anarquía.

 

“They think these hoodlums are some sort of demagogues. What do they do about a guy like Camonte? They sentimentalize, romance, make jokes about him. They had some excuse for glorifying our old Western badmen.”

 

La escena de la muerte de Gaffney (Boris Karloff) es una maravilla cinematográfica: metonimia, ironía, tragicomedia, simbolismo, luces y sombras son utilizadas para representar la destrucción del gángster mayor. El sonido de los disparos resuena mientras los pinos de los boliches van cayendo. Hawks hasta filma la caída lenta del último pino para simbolizar la agonía de una forma caricaturesca.

En un número poderoso, Tony discute violentamente con su hermana por estar bailando con otro hombre (Cesca lleva un vestido con una X en su espalda; es trágico). En el clímax, Tony rompe su vestido hasta la cintura; otra metonimia del incesto psicológico inconcluso.

La tensión nunca decae con otro ataque a Tony. La persecución es frenética, con ese exceso de velocidad, escenario oscuro y movimiento de cámara. Es todo un travelling esplendoroso.

El encuentro final entre Tony y Johnny Lovo es muy dramático; con la expectativa de la mortalidad sintiéndose a flor de piel. La muerte napoleónica inminente es preparada por Hawks a través del rompimiento del cristal de la puerta que llevaba el nombre de Johnny Lovo. El espectador ya ha visto el pre-texto de lo inevitable.

El melodrama y desesperación de Lovo es pleno en patetismo trágico, prefiere una oferta de prostitución de sus posesiones (y hasta de Poppy) antes que morir.

En el apartamento de Lovo, Tony entra al cuarto oscurecido de Poppy, como si afianzar el sexo con ella diera el paso del mando político.

“EL MUNDO ES TUYO”. El letrero vuelve a aparecer instaurando la idea de que Tony se encuentra en la “cima del mundo”.

Todo se viene abajo debido a los celos de Tony por Cesca. En una brillante actuación, psicótica y autista de Tony, este irrumpe en la nueva casa de Poppy para descubrir el romance entre Guino y ella. En la mente de Tony, Guino ha violado a Cesca, o sea, violado su símbolo de inocencia. La locura impregna este número y con la X desprendiéndose en lugares claves y llamativos.

Comienza el clímax trágico:

La cantidad de policías que arriban para enfrentarse a Tony es espeluznante y el espectador hasta llega a pensar que es injusto. Sólo un genio narrativo puede crear este pensamiento en la mente del espectador.

Es el escenario del tic-tac del reloj, Tony se convierte en una rata atrapada y arrinconada en un escenario bellamente creado donde la brutalidad de su propia vida se le viene encima en un clímax tan apoteósico. Cesca primero aparece vengativa y psicótica, para luego unírsele a Tony en su enfrentamiento, como si consumase la relación incestuosa con la destrucción. Hawks utiliza un escenario claustrofóbico, luces y sombras y el humo que dicta la desesperación de Tony, quien sale histérico hacia su propia destrucción.

La profecía se ha auto-cumplido.

Director: 
Howard Hawks
Pais: 
Estados Unidos
Año: 
1932

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