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The Aviator
Por:

Mejor escena: el accidente aéreo del XF-11.

Parlamento memorable: “The way of the future”.

 

The Aviator (2004) es un drama biográfico épico, trágico, psicológico, contundente y poderoso.

Esta historia complicada se mueve con un ritmo intenso para desencadenar la aventura biográfica de Howard Hughes, a la vez que un buen estudio de la evolución psicológica y de la tragedia inminente.

La dirección de Scorsese es ágil de una forma descomunal; con gran atención a detalles (como algunas tomas aparentemente insignificantes pero que luego se descubrirán como parte íntegra de la obsesión compulsiva de Hughes). El trabajo del vestuario y el diseño de interiores ayudan mucho en contar esta magnífica historia con un contexto histórico preciso. Y la fotografía presenta espléndidos colores.

Es el mejor papel de Leonardo DiCaprio. Desprende muchas emociones bajo la superficie de un retrato no hablado, a veces es hilarante y otras veces hasta explota en escenarios de desesperación.

Cate Blanchette es maravillosa como Katherine Hepburn; a veces es hasta cómica pero la mayoría de las veces suelta inteligentes sentencias; influyentes en el contexto de la película.

Alec Baldwin es efectivo como el villanesco Juan Trippe quien ocasiona el colapso económico de la empresa de aviación de Hughes a través del hipócrita Senador Brewster (Alan Alda).

Es una historia de lucha contra los demonios interiores. No obstante, esta lucha no termina siendo devastadora. Es decir, la actuación esquizoide de DiCaprio es impecable, pero solamente transmite perturbación más que una tristeza profunda. Además que se prolonga mucho.

En contraparte, la película contiene secuencias aéreas sobrecogedoras. Son lo mejor de la película; son acrobáticas, sumamente dramáticas y plenas en tensión y espectacularidad.

La escena inicial es la historia de fondo que subyace el significado del porvenir de Howard Hughes (su problema psicológico) en un esquema freudiano construido por la figura materna. También desprende una designación repetitiva del estuche del jabón como simbología de su desorden compulsivo-obsesivo.

Es una sublimación que le adiciona un carácter enfático y de importancia en la historia (Scorsese lo hace a través del ritmo lento y la iluminación).

 

“You are not safe”

 

Una frase significativa; un recurso de enlace a su enfermedad. Su hamartia.

La siguiente escena establece el carácter dominante y temerario de Howard Hughes. Es la filmación de su película Hell’s Angels (1930). Una obra de la megalomanía. Hughes desafía la propia tecnología a pesar de las advertencias de sus trabajadores.

La cámara sigue su conversación con Noah Dietrich (John C. Reilly), quien será crucial en el desarrollo de la trama de tragedia económica. Hughes no tiene miedo de apostar su fortuna en producir su película épica:

 

“It may seem crazy to them but it all makes good sense to me”

 

Es de notar que Scorsese decidió, en toda esta sección del tiempo, colorear la fotografía con un azul cian espléndido (para emular la fotografía bicolor de la época).

La recreación de época en el club “Cocoanut Grove” es magnífica; con unos decorados barrocos lujosos realzados por ese azul casi esmeralda. El trabajo de la producción en recrear la música big-band es esmerado, además, creando la ambientación.

Aparece la exageración cómica con el diálogo entre Hughes y Louis B. Mayer (Stanley DeSantis). Hughes necesita cámaras a pesar de la cantidad desmesurada que está utilizando. “Hell’s Angels” es realmente grandilocuente. Mayer, además, le advierte los peligros de la megalomanía.

En un faux docummentary Scorsese crea la atmósfera de la época mostrando la intriga del público por la singular producción fílmica.

En un momento curioso y casi imperceptible de presagio de su desorden obsesivo-compulsivo, Hughes repite la frase “find some clouds”. Gran idea del guionista.

Entonces se presenta la primera secuencia de gran efecto dramático:

El movimiento de cámara es vertiginoso, formando una verdadera montaña rusa con el avión de Hughes como centro de atención. Hay varios tipos de movimientos de cámara: tomas en picado y contrapicados trepidantes, travelling de avance y de retroceso para enseñar el panorama acrobático de los aviones y un CGI espeluznante como el efecto del avión que va directo hacia la cámara. Es una escena icónica y fotográficamente sublime; con todos los aviones volando y cubriendo toda la pantalla. La música es hermosa además; es como si musicalizara un ballet de movimiento rápido.

 

 

El comunicado de prensa sigue estableciendo la atmósfera de la época interesada en “Hell’s Angels”. Tal comunicado suelta la hilarante línea de: “si cada ser humano en USA comprara un boleto, tal vez habría ganancia”.

La devoción (u obsesión) artística de Hughes se maximiza con la idea de filmar “Hell’s Angels” nuevamente (!) pero con sonido; esto debido a la influencia de la película The Jazz Singer (1927).

Hughes ya se muestra decaído por la obsesión de la filmación y Dietrich se lo promulga:

 

“You’re losing 25,000 thousand dollars a day doing this”

 

Comienza el declive económico.

“I won’t lose everything” remarca Hughes de forma ingenua.

El estreno de “Hell’s Angels” instaura una gran espectacularidad. La caminata por la alfombra roja es un movimiento laberíntico y centelleante entre las luces de las cámaras fotográficas. Scorsese la filma como si tales destellos dictaran un umbral hacia la locura, con el sonido y el flash altisonantes.

Mientras se presenta “Hell’s Angels”, Hughes se muestra claramente en sufrimiento y presión. Es extraño e hiperbólico. Se entiende que no hay estabilidad mental en él; incluso en la gloria.

El personaje de Katherine Hepburn (Cate Blanchett) posee de los mejores parlamentos de la película; soltando epigramas influyentes como su opinión del teatro siendo un escenario vivo o la depredación sexual del hombre hacia la mujer (todo está en Darwin, proclama ella).

La cualidad pionera y desafiante de Hughes se muestra con su idea de una avión que vuele arriba del clima.

 

“An airplane with the ability to fly into the substratosphere… now that’s the future”

 

En la segunda escena del “Cocoanut Grove”, durante la cena, Howard se muestra reacio a comer. Scorsese lo filma en primer plano; haciéndonos sentir el padecimiento en carne propia. Aquí el espectador se está dando cuenta que algo malo está creciendo progresivamente.

Katherine Hepburn suelta algunos de sus monólogos influyentes y cómicos:
 

“I’m box-office poison!”

 

El suspenso y la conmoción se generan con la segunda escena de aviación. Scorsese filma desde varios ángulos y tipos de movimientos: tomas en picado y contrapicado, primeros planos del rostro de Howard, desde el punto de vista de él mismo, con acercamientos veloces que refuerzan la tensión y un sentido de temor, el CGI espeluznante del efecto del avión que va directo hacia la cámara y un travelling desenfrenado por el campo de cultivos. La secuencia es potente pero la primera secuencia de “Hell’s Angels” es más espectacular y fotográficamente más poderosa.

El siguiente monólogo de Katherine Hepburn es significativo. Reflexiona sobre las tribulaciones de las celebridades excéntricas:
 

“We have to be very careful not to let people in or they’ll make us into freaks”

 

Hepburn tiene miedo al espejo de la prensa; a exponer su verdadero yo. Howard responde a esto con una sutil confesión de su problema psicológico (él lo llama “feelings” y “ideas”) y su temor a caer en la locura.

La amenaza aparece cuando Juan Trippe (Alec Baldwin) decide “conocer todo sobre Mr. Hughes” mientras mide distancias en un globo terráqueo, como el magnate de aerolíneas que es.

Después de sufrir un enjambre de preguntas ensordecedoras y confusas de reporteros, Hughes se muestra incómodo, y, entonces, aparece la segunda designación del estuche de jabón oscuro que habíamos visto en la historia de fondo: es como si fuera “Rosebud” o el intento freudiano de revivir su infancia inmaculada.

Es interesante la escena del almuerzo en casa de los padres de Katherine Hepburn porque los diálogos son expuestos de forma rápida, yuxtapuesta, sobrecargada y hasta confusa (alternados por primeros planos del rostro de disgusto de Hughes). Se podría considerar como una visión esquizoide y surrealista de la reunión.

El drama se acrecienta con la separación entre Howard y Katherine Hepburn. Lo que sigue es una verdadera caída espiritual en donde Howard quema toda su ropa en un intento de purificación por fuego. El guionista, sin embargo, no muestra como Howard venció esto.

Aparece la tercera designación del estuche y el jabón en la notoria escena del baño color verde. Esta vez Howard se encuentra más afectado y fóbico mientras lava sus manos frenéticamente, como si al hacerlo se librara de todo el estrés. Scorsese nos hace sentir la ansiedad a flor de piel, con primeros planos abruptos.

El suspenso y la aparición de lo “bizarro” se incrementan con una filmación con multi-tomas del comportamiento fóbico de Howard. Se queda incomprensiblemente inmóvil mientras la cámara lo filma desde un ángulo superior (haciéndolo ver pequeño y vulnerable), luego con un plano general para mostrar la situación exasperante completa:

 

 

Entonces empieza la guerra contra Juan Trippe: “He does not own the sky!”, proclama Howard, quien debe evitar que Pan Am se vuelva un monopolio internacional. A partir de aquí la película levanta vuelo de nuevo, con un ritmo intenso y cortes rápidos en momentos de cumbre dramática. También se presenta un presagio, con escenas del futuro de aislamiento de Howard (encendido extrañamente por la paranoia creada por un barrendero anciano), además del desencadenamiento de la compulsión de repetición de frases (“show me all the blueprints”). Igualmente, aparece la segunda designación freudiana de la palabra “cuarentena”. Todo esto crea la instauración de “lo bizarro” y los vestigios de una tragedia inminente.

Lo que sigue es una de las secuencias magistrales de toda la historia. La fórmula es la misma de las secuencias aéreas anteriores, con planos contemplativos preciosistas del vuelo del XF-11 musicalizados por la hermosa música clasicista. No obstante, la música se detiene abruptamente… e inicia la caída estrepitosa. Scorsese la crea con cortes variados de varias partes del avión chocando con las casas que se suceden de forma áspera, más unos plano de situación claustrofóbicos dentro de la cabina del piloto junto con los violentos y sangrientos golpes que sufre Howard. Es perturbador. Al final se construye un ambiente de catástrofe con un escenario circundante en llamas y el toque maestro (y complicado) de mostrar a DiCaprio en llamas desde un plano general más que los fáciles primeros planos.

 

 

El fatum sibilino se establece con la situación física precaria de Howard (me parece que el guionista hizo muy rápida su recuperación, sin embargo), la cancelación del contrato del Hércules y la deuda de 14 millones. Scorsese muestra primeros planos del rostro de Howard quien desprende síntomas de ansiedad.

El montaje de la investigación del FBI en la casa de Howard es intenso y fatalista; con primeros planos del rostro perturbado de Howard y la filmación de detalles que lo conmocionan como las cenizas de un cigarrillo, las huellas sucias de un zapato y el hecho de que el FBI toque todo (“they are touching things!”). Sí, es un trauma psicológico.

Hay un detalle interesante cuando el Senador Brewster (Alan Alda) deja su huella digital en el vaso donde beberá Howard. Él sabe que eso lo incomodará! Entonces se da este parlamento importante:

 

“We just beat Germany and Japan... who the hell are you?”

 

Se establece la lucha de poder.

Lo que sigue es un montaje ominoso de la contienda pública del Senador Brewster en contra de Howard y el descenso de Howard hacia el abismo de depresión y aislamiento. Scorsese, además, crea un enlace de escenas de forma surrealista para retratar el delirio.

La conversación con Katherine Hepburn es de una tristeza profunda. Con la actuación funesta de DiCaprio.

El escenario ya ha instaurado el abismo de la locura. Tal abismo es repelente, sin embargo, el espectador no se siente conmovido con la caída espiritual de Howard sino más bien perturbado. DiCaprio realmente se hunde en el papel, convirtiendo a Hughes en un hombre arruinado, incapaz de hacer frente a su locura.

La conversación con Juan Trippe es fatídica en Howard. Juan Trippe le augura un destino de decadencia económica. Scorsese filma a Alec Baldwin desde un ángulo inferior, haciéndolo ver grande y amenazante:

 

“When you get home it will be on a Pan Am plane!”

 

En la audiencia con el Senador Brewster regresan los cortes rápidos de tomas contundentes como los altisonantes flashes de cámaras fotográficas junto con el rostro agitado de Howard. La dirección de Scorsese es dinámica y sagaz. Lo que parecía un evento poco dramático se vuelve un acontecimiento extraordinario con una poderosa actuación de DiCaprio.

 

“Your great wealth and power cannot intimidate any member of this committee”

 

El Senador está empeñado en desacreditar a Howard.

Hay un toque maestro: la pintura aparentemente insignificante de la llama de Perú la utiliza el guionista en una segunda desginación para hacer ver que los viajes a Perú, por parte del Senador, nacieron de boletos de Pan Am, enlazando al Senador con Juan Trippe.

Howard promulga que tal persecución pública contra él surgió nada más que de un soborno por parte de Juan Trippe, siendo la cumbre dramática de toda la reunión debido a la escandalosa afirmación.

Después de todo esto, el espectador tiene esperanza de que Howard ya se haya recuperado de su estado esquizoide. La última secuencia de aviación se construye con suspenso y tensión, ya que es una prueba de fuego para Howard (“If it fails to fly I will leave this country and never come back!”). Es el vuelo exitoso del Hércules. El espectador está convencido de que Howard ya ha encontrado la gloria y el triunfo de nuevo, no obstante, aparece la segunda designación de los personajes oníricos con guantes blancos que representan la germofobia y el dispositivo lírico de “the way of the future” como alegoría del desorden compulsivo. Esto juega con los nervios del espectador. También se designa por segunda vez (en forma de flashback) la escena freudiana del inicio, cerrando el ciclo psico-dramático. Un primer plano del rostro de Howard indica que el fatum sibilino se mueve hacia la eternidad.

Director: 
Martin Scorsese
Pais: 
Estados Unidos
Año: 
2004

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