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Noroi
Por:

Mejor escena: la batalla contra Kagutaba.

Parlamento memorable: “No importa que terrorífica sea; quiero la verdad”.

 

Noroi (2005) es una película de horror psicológico. Es enigmática, tensa, atmosférica y siniestra.

Una obra maestra compleja que además es un thriller detectivesco de terror creciente, lento y sosegado, que se va desenmarañando paulatinamente hasta culminar en 10 minutos de catarsis violenta.

Su estilo fílmico es el de “documental falso”; así que la crudeza y realismo son efectivos y potentes; logrando transmitir esa urgencia visceral del “ojo no entrenado” que provee la cámara en mano. Nunca se pierde el enfoque, sin embargo; siempre se observan los elementos esenciales del guión. Gran trabajo en la dirección por parte de Kôji Shiraishi. Con una gran atención a los detalles y exhibición de elementos paranormales que generan intriga y tensión.

El guión es un rompecabezas de acontecimientos aparentemente discordantes pero que se van formando y revelando como significativos a medida que la película va avanzando. La historia de fondo es sobrenatural y totalmente fascinante, y, al final, después de haber atado todos los cabos sueltos, la historia contada global es compleja, enmarañada, deslumbrante y tenebrosa, sumamente tenebrosa.

Escenas emblemáticas abundan: el plano de unas palomas en un segundo piso, la escena de Marika delirando junto con las omnipresentes palomas (gran movimiento de cámara aquí), el escenario de la habitación del psíquico Hori, los nudos extraños de cuerda colmados en una habitación, las imágenes suicidas, las imágenes alienígenas que aparecen en un video, el ritual demoníaco y, principalmente, la confrontación final. Todos íconos imperecederos en la psique del espectador.

La película se aleja de de la tradición de The Blair Witch Project (1999) y evita el problema de las “películas encontradas” donde el protagonista debería escapar del antagonismo en lugar de filmar (ya que “documentar” el evento es el trabajo del protagonista en Noroi).

La música, además, es simple pero poderosa, basada en zumbidos de tonos graves [me recuerda a The Thing (1982)] que realmente adicionan el establecimiento de suspenso y de amenaza circundante en el universo de Noroi.

El tono de la película lo podría describir como “inquietante”.

En la introducción del personaje de Kobayashi (Jin Muraki) se logra apreciar la primera designación de los extraños nudos de cuerda. Una encarnación de “Lo Siniestro” y que aparecerán designados repetitivamente en toda la película como una forma de enlace visual a la influencia del demonio Kagutaba.

Cuando se aprecia una casa en llamas con cámara temblorosa mientras suena ese soundtrack oscuro sabemos que hay un destino fatal en todo el asunto. También se presenta una escena cruda de una mujer delirando portando una máscara siniestra. Esto conforma una prolepsis o premonición del ritual demoníaco que Junko Ishii ejecutaba para apaciguar a Kagutaba.

La primera pieza del rompecabezas es el llanto de bebé que escucha la primera mujer entrevistada. Luego un subtítulo nos dice que ella muere dentro de poco… esto me da escalofríos.

El personaje de Junko Ishii (Tomono Kuga) presenta otro síntoma de delirio siniestro y misterioso con su actitud insociable y violenta. Después de esto hay un plano espeluznante en el momento que Kobayashi se retira.

El misterio se acrecienta.

Entonces aparece la primera designación de las palomas como objetos malditos o de presagio. Esto también forma parte de “Lo Siniestro” en el cine. En la segunda designación de las palomas, en el edificio azul que Hori percibió en una visión, extrañamente todas las palomas se posan en el balcón de un solo apartamento y luego el personaje recluso sale a tomar una en un estado aparentemente delirante. Otra de las escenas espeluznantes de la película.

En la tercera designación, sin embargo, la tensión y el drama se acrecientan con gran poderío cuando Marika Matsumoto se paraliza y delira en una especie de posesión demoníaca mientras las palomas se estrellan en la ventana. Es notable que la cámara en mano filma todo esto en un solo plano secuencia, así que se observa todo con un frenesí exacerbado.

El personaje enigmático de la niña Kana extrañamente se equivoca en una de sus pruebas extrasensoriales pero su dibujo más adelante se revelará como un presagio significativo y parte de la narrativa… una gran construcción por parte del guionista y director, Shiraishi.

 

 

Kana predice un fátum sibilino al proclamar que es demasiado “tarde para nosotros” y luego se construye una escena paranormal totalmente impactante e inusitada. Primero se filma una cena normal para instaurar el misterio de Kana, quien se queda paralizada, y luego se observa un acto de telequinesis. ¡Todo ocurriendo demasiado rápido como para poder pensar con claridad!

 

 

“A veces le habla a la habitación vacía… a la nada”

 

En la introducción de Marika Matsumoto se desarrolla una intriga de pánico creciente; con el panorama oscuro del santuario en medio del bosque, el misterio de los árboles muertos, las voces que solo Marika escucha y el clímax del ataque delirante que ella experimenta.

La extrañeza se acrecienta con las actividades de Marika en un estado sonámbulo. Ella dibuja los inusuales nudos que son designados repetitivamente en la película:
 

 

El psíquico, Mitsuo Hori (Satoru Jitsunashi), instaura “lo bizarro” con su idiosincrasia esquizoide. Las escenas en su casa están filmadas con una claustrofobia asfixiante, esto debido a lo insólito de la decoración de la habitación y la forma en que la cámara enfoca a veces en un plano en contrapicado; además de que se percibe la paranoia enfermiza que Hori representa.

Hori también expone la primera designación de los enigmáticos “gusanos ectoplásmicos”. Cosa que permanecerá como un enigma del rompecabezas.

El director de la película decide presentar al psíquico, Hori, en primer plano, bajo la forma de un programa televisivo de variedades. Esta forma funciona; agrega una diversidad a la forma de enlazar a los personajes en la macro-historia. La actuación del actor es brillante; muchos la acusan de sobreactuada e inverosímil, pero logra transmitir una esquizofrenia potente.

 

“Durante años he estado recibiendo información peligrosa”

 

Los “gusanos ectoplásmicos” que Hori menciona, generan una intriga en la mente del espectador. Realmente hace preguntarse sobre la procedencia de estos “gusanos”. Y uno creería que estamos hablando de un contacto extraterrestre. Luego tal idea se difumina con la epifanía sobre las actividades del demonio Kagutaba a través de ellos.

 

“Los gusanos se están incrementando si no llegamos a un acuerdo con ellos”

 

Hori sentencia que los gusanos consumen a la gente y actúa de una forma insana y desesperada. Cuando grita “silencio!” sabemos que estamos en el preámbulo de una revelación. La revelación es presentada de manera codificada bajo el esquema de una visión de Hori. Luego Hori pronuncia la primera designación del nombre de Kagutaba y su paranoia se vuelve extrema. Lo impresionante de esta escena es la inclusión de imágenes en forma de rostros alienígenas en la pantalla. Esto en la manera de errores de filmación. Son imágenes subliminales que crean una sensación inquietante en la psique del espectador. Además de que después de haber visto toda la película el espectador se da cuenta de que estos podrían haber sido los “gusanos ectoplásmicos”. Genial.

La “película encontrada” del ritual demoníaco es esotérico y pleno en tensión y enigma. Y es sorprendente cuando la mujer de la máscara comienza a delirar de forma violenta.

 

 

La prolepsis o premonición del inicio es designada y completada en la investigación del paradero de Junko Ishii. La ambientación del escenario transmite una desolación casi apocalíptica y más aún con el esoterismo de los nudos de cuerdas de Kagutaba. La alarma se acrecienta debido a la gran cantidad de nudos de cuerda.

En un giro en la trama y epifanía se muestra que Junko Ishii es quien ya había aparecido al inicio de la película.

En otro momento siniestro de confusión, la mujer que estaba siendo entrevistada por Kobayashi se desconecta totalmente de la conversación y camina en un estado catatónico. Es notable que esto quede como una imagen de impresión sin desenlace.

En otro giro de la trama uno de los personajes entrevistados, aparentemente nada significativos, se suicida en un pacto con otras personas desconocidas. Es un fátum sibilino. ¡Todo es fatal en el universo de Noroi!

En la segunda visita al pueblo arcano se establece el misterio con la desaparición de la gran cantidad de perros que guardaban las casas. Es sobrecogedor y realmente crea un clima de desolación.

Se respira el miedo.

En el nuevo ritual para apaciguar a Kagutaba el drama y tensión se siente a flor de piel y todo estalla en una alarma cuando Hori entra en pánico y proclama percibir a la niña Kana. El escenario ahora se transforma en un bosque seco dantesco donde la luz de la cámara palidece y la atmósfera de perdición se desarrolla con vastedad. Me recuerda a las escenas de terror en el bosque de The Blair Witch Project (1999). Sin embargo, el director de la película decide agregar los nuevos elementos de animales mutilados en el suelo, y si el horror fuera poco, se presenta una escena sobrenatural con la técnica de la cámara de visión nocturna, de la cual se desprende la imagen espiritual de Kana cubierta de fetos vivos. Al principio esta escena me parecía inverosímil pero luego me di cuenta que es un magnífico clímax de horror insólito que además da un “cierre” a la designación de los fetos abortados que desaparecieron en manos de Junko Ishii.

En la confrontación con Junko Ishii, se crea un suspenso exacerbado debido a ser un escenario desconocido y siniestro. Y se da el giro de la trama de su suicidio. Otra de las imágenes sibilinas de la película. No obstante, en OTRO giro de la trama (¡todo ocurriendo bien rápido!) se descubre al hijo de Junko Ishii, vivo.

El personaje del historiador revela de un manuscrito antiguo, produciendo una epifanía, la razón del uso esotérico de los fetos abortados, además del uso de animales mutilados. Esto da un cierre narrativo a todos los acontecimientos; armando todo este rompecabezas insano. Brillante.

 

“Kagutaba está vivo”

 

Los últimos 5 minutos contienen una catarsis de alta energía y alarma. Una obra maestra del manejo de la tensión y del drama. Todo filmado en un solo plano secuencia de cámara en mano. Aquí es donde Noroi muestra su dosis de horror físico representativo del horror japonés; en la forma del rostro demoníaco de Kagutaba en el niño, el cual sólo aparece durante un segundo (!), creando un efecto terrorífico casi subliminal. Luego los personajes empiezan a delirar de una forma paranormal y el desenlace de la historia de Kagutaba queda en un misterio estremecedor.

Director: 
Kôji Shiraishi
Pais: 
Japón
Año: 
2005

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