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Rings Around the World
Super Furry Animals
Por:

SE PODRÍA DECIR QUE los Super Furry Animals fueron una de las bandas más excéntricas y arriesgadas del rock británico de los 90, llegando a grabar un álbum entero en galés (no es esto lo raro ya que son de Gales, pero sí lo es si tomamos en cuenta que se estaban volviendo populares en el resto de las islas británicas en esa etapa de su carrera). Con letras inteligentes y algunos tintes psicodélicos y electrónicos se convirtieron en una banda de culto bastante interesante y original, con álbumes como Radiator como ejemplos de cómo hacer pop ingenioso sin caer en el ridículo (algo que la banda amenaza hacer en ocasiones) o parecer demasiado fríos. En Rings Around The World, otro de los discos más aclamados del grupo, la banda se beneficia con el presupuesto de un sello grande, por lo que presenta un sonido un poco más pulido y con una paleta más amplia de posibilidades sonoras, pero manteniendo sus instintos experimentales y a la vez escribiendo gloriosas melodías pop que homenajean a su indudablemente amplio abanico de influencias, sumándole letras por encima de la media (aunque no demasiado profundas), con algún que otro comentario político en algunos casos ("Presidential Suite"), y arreglos de cuerdas de Sean O'Hagan (ex-Stereolab y líder de The High Llamas).

En Rings Around The World se nos presentan una serie de canciones pop muy bien producidas, con elementos electrónicos y ocasionales cuerdas, algunas de ellas bastante energéticas, como la irresistible "(Drawing) Rings Around The World" (que, como los demás singles de la banda, tuvo algo de rotación pero no llegó a volver un hit), otras un poco más reflexivas ("Shoot Doris Day", que presenta una melodía memorable) y otras que pueden considerarse "baladas", como "It's Not The End Of The World?" (que brilla pese a su temática algo deprimente), "Presidential Suite" o "Juxtapozed With U". En general el sonido del álbum tiende a cambiar, en algunos casos dentro de la misma canción. Un excelente ejemplo de ello es "Receptacle for The Respectable", que empieza como una excelente canción pop antes de derivar en una sopa de sonidos electrónicos (y cuenta con la colaboración de ¡Paul McCartney!). "No Sympathy" nos desorienta aún más, pasando de una canción apacible acústica y sensible a un collage electrónico bastante confuso que no tiene absolutamente nada que ver con la primera parte del track y nos deja desorientados. En algunos casos la banda cae en esos excesos, sin embargo la fuerza de las composiciones lo hacen amistoso de todas formas, y esas canciones pop serían grandes hits en un mundo perfecto. Lo interesante es cómo demuestran que sus influencias de la música del pasado no tienen por qué ser algo que los limite, y que "influencia" no tiene por qué ser lo mismo que "copia".

Los gustos eclécticos de la banda también se manifiestan en "Sidewalk Serfer Girl", alternando pop sesentoso con algo de punk con relativo éxito. Una cierta nostalgia se percibe en la aclamada balada "Juxtapozed With U", que parece muy influenciada por el soul (pienso en What's Going On), pero con tintes electrónicos; aunque la siguiente, "Presidential Suite", es quizás la canción más emotiva y bella del álbum, pese a tener una de las letras con mayor potencial de fracaso del mismo, gracias a una melodía perfecta y una buena interpretación. Me puedo imaginar al XTC tardío haciendo una canción así. "Run! Christian, Run!" nos trae siete minutos de crítica al opio de las masas (blanco fácil si los hay hoy en día) acompañados por una instrumentación que definiría como country ralentizado. La canción cumple con su objetivo sin sermonear y fue la primera que me atrapó del álbum. Por último tenemos a "Fragile Happiness", un breve track en el estilo de Electric Light Orchestra. De esa forma el álbum culmina con una seguidilla de canciones donde los efectos electrónicos que en otros temas se pueden volver casi irritantes pierden ese rol casi protagónico y la experiencia se vuelve más reflexiva.

La estética caricaturezca de la banda puede ser engañosa, y escuchar a Rings Around The World deja en claro que no son una "curiosidad" o "excentricidad" y nada más. Es un destacable álbum repleto de creatividad (pese al "factor retro" que los caracteriza por momentos), una excelente demostración de que "arte pop" no es una contradicción, de que se pueden hacer muchas cosas a la vez sin que el resultado suene incoherente. El álbum muestra un balance casi perfecto entre los contrastes que contiene, aún si la faceta más experimental de la banda no convence del todo. Y despues algunos ingenuos miran con nostalgia a los 70 y se quejan de la "basura pop" de hoy en día, cuando no son capaces de aventurarse más allá del plástico corporativo que nos vende MTV. ¡Y eso a pesar de que álbumes como éste cuentan con el apoyo de sellos grandes! La "buena música" hoy en día está tan oculta en relación a los hits olvidables (que en realidad siempre nos vendió la industria discográfica) que este álbum es considerado hoy en día "rock alternativo", y no de ése que nos vendieron en los 90, pese a que hace algunas décadas hubiera sido bastante popular y algunas de sus canciones se podrían haber convertido en hits -aunque para ser justos, éste es un producto de su época, con sus menciones a Clinton, sus efectos electrónicos y su visión casi poética sobre los satélites de comunicaciones en "(Drawing) Rings Around The World"-. Aquéllos que están siempre en búsqueda de lo que podemos llamar "buena música" y no temen a lo "pop" deberían conseguirse este disco de "pop no muy popular" cuanto antes. Aparte, Paul McCartney participa en una canción, así que es lo más cercano que tenemos hoy en día a un Revolver o a un Sgt. Pepper's.

Año: 
2001
País: 
Inglaterra

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