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Urban Hymns
The Verve
Por:

Urban Hymns es místico y es terrenal. Es opaco, es translúcido y es transparente. Es ilusión y es desesperanza. Es una vela en una habitación oscura y un nubarrón en un cielo despejado. Usando el impulso del éxito de "Bittersweet Symphony", Urban Hymns aupó al estrellato a una banda originalmente indie y a su cabeza visible, Richard Ashcroft. El tema en cuestión fue sobado y resobado y exprimido hasta dejarlo completamente seco, y uno ya no sabe si es clásico por calidad o por insistencia, o por ambas cosas. El caso es que esta habilidad para mostrar lo dulce y lo amargo de la existencia es el leit motiv de la canción y del álbum entero ("Cos' it's a bittersweet symphony this life"). El usar un sample de una versión orquestal de la canción "The Last Time", de los Rolling Stones, fue utilizado por Allen Klein (el dueño de los derechos) para reclamar ya no una parte de los derechos de autor, sino el 100%. Con una amarga y rencorosa ironía, Ashcroft dijo que "Bittersweet Symphony" era "the best song Jagger and Richards have written in 20 years". Basada en ese sample y en frases inolvidables como "And I'm a million different people from one day to the next" o "You're a slave to money then you die", la canción permanece ya por siempre entre los clásicos del rock, encasillado en el Britpop porque salió en 1997. Pero no sólo de "Bittersweet Symphony" vive Urban Hymns, y los elogios que sirven para al álbum completo servirían también para un álbum que incluyera solamente las otras 12 canciones. Hace reflexionar el hecho de que, sin este tema, probablemente Urban Hymns hubiera acabado olvidado, en un rincón de las tiendas de discos hasta ser descatalogado y desaparecer. A saber cuántos discos así habrá actualmente, esperando ser rescatados de forma casual. En fin.

Las circunstancias personales también marcaron la grabación del álbum, puesto que la banda venía de la primera de sus disoluciones. Richard Ashcroft convenció a sus compañeros para reunirse, excepto al guitarrista Nick McCabe, y entonces llamó a su amigo Simon Tong. Poco después McCabe aceptaría volver, quedando la banda con dos guitarristas. Ellos dos, junto con ocasionales teclados y arreglos orquestales, son los responsables de las envolventes atmósferas que conforman el sonido tan especial de Urban Hymns (especialmente la Gibson Les Paul de McCabe). Canciones que podrían pasar como medianas, como "Weeping Willow" o "Catching the Butterfly", alcanzan cotas altísimas por esas texturas sonoras tan abstrayentes. Como anécdota personal, Urban Hymns fue mi única banda sonora durante el estudio de los exámenes pre-universitarios (en España, la selectividad), precisamente por esto. Estas texturas pueden recargar en algunos momentos o parecer inadecuadas, pero yo creo que no saturan nunca excepto en "This Time", y los detalles son tantos y tan variados que sólo con repetidas escuchas se va dando uno cuenta. Los ecos de las guitarras en "Lucky Man", el sonido de batería lejana en "Neon Wilderness", un ligero retraso en la voz en "Weeping Willow" ("someone to stand beside me"); todo son detalles enriquecedores de la música.

Y es que quedarse sólo en la atmósfera sería injusto. Porque Urban Hymns tiene muchas melodías de primera categoría; y, como dije antes, no sólo en "Bittersweet Symphony". "The Drugs Don't Work", "Lucky Man", la infravalorada "One Day"; a todas estas canciones les sienta bien un calificativo como hermosa, tan poco usado en el rock. Las guitarras del principio de "Space and Time" o "Velvet Morning", ídem. Con una aparente simpleza, The Verve es capaz de transportarte a otro mundo, donde se habla de la felicidad ("Happiness / More or less / It's just a change in me, something in my liberty", "Lucky Man"), de la esperanza del amor ("One day maybe you will love again / Love that never dies", "One Day"), de la desesperanza de las drogas ("Just like you said, you leave my life, I'm better off dead", "The Drugs Don't Work"), y de la vida en general ("It's lonely the corridor / you walk there alone / and life is a game, you've tried, / and life is a game, you're tired", "Velvet Morning").
 

También se comenta que las drogas tuvieron bastante influencia, porque la banda iba hasta arriba de éxtasis durante la grabación. A mí me cuesta creer, teniendo en cuenta que, en general, Urban Hymns es un álbum de baladas y el ambiente predominante es relajado. Sólo "The Rolling People" y "Come On" son la excepción. "The Rolling People" es el tema con más vibraciones metálicas, y una de las pocas oportunidades donde la sección rítmica puede lucirse; un vaivén que no deja indiferente a nadie. Y "Come On" sí que es una canción liberadora, para dejarse ir ("Let the spirit move you / Let the waves come up, they'll fuse you"), y donde la banda acaba explotando en una jam volada (y drogada), con Richard Ashcroft fuera de sí soltando frases como "there's only one life", "let it go, let it go" o la gloriosamente sincera "this is a big FUCK YOU!! COME OOOOOOON!!!", tras la cual este álbum puede darse por finiquitado, porque ya no hay nada más que decir. Bueno, dicen que, tras unos minutos de silencio, hay un collage musical. Pero, ¿quién es capaz de resistirse a pulsar el botón de Skip y volver a escuchar "Bittersweet Symphony"? Yo, desde luego, no.

Año: 
1997
País: 
Inglaterra

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