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Head First
Goldfrapp
Por:

Si hay algo que se puede celebrar de este dúo británico que nunca superó la etiqueta “prometedor”, es que desde su primer álbum ha estado entregando obras que, aunque mantienen una vibra constante, han ido variando en estilos. Así, el debut Felt Mountain combina la psicodelia con landscapes triphoperas y temas más cabareteros; Black Cherry se va para otro lado tomando más influencias del glam y dejando el downtempo de lado mayormente; Supernature sigue el camino del anterior pero recogiendo más del disco y los ochentas; por último, Seventh Tree, el cual considero su mejor trabajo hasta la fecha, es donde la banda experimenta con el dream pop y el neo folk, quedando bastante bien parada.

Bueno, eso por un lado. La realidad es que si bien siempre les gustó ir cambiando, la constante es la sensualidad tan explícita en el grupo, la onda sexual-sofisticada que tanto puede enamorar a algunos y enervar a otros. Esa es la marca registrada de Goldfrapp, lo que los hace atractivos más allá de cualquier otra cosa.

Pero llega Head First, su último disco, nuevito nuevito y literalmente arruina todo. Bah, no, no hay que ser tan duros, pero es un álbum decepcionante. Básicamente la ya mencionada sofisticación desaparece y en su lugar llegan canciones pop, bastante baratas, pero por sobre todo grasa, muy grasa. El disco está inspirado en el synth-pop de los ochentas, pero la influencia no está bien manejada, y esto nos deja una experiencia que si no fuera por la siempre sexy voz de Alison confundiríamos con un programa de radio de oldies a las dos de la tarde. Oldies penosos, no buenos oldies.

Ojo, hay cosas rescatables: las melodías son en gran parte agradables, solo que los arreglos tan desastrosos arruinan toda la cosa. Es un álbum bastante naif, casi todos los temas son saltarines y con letras bastante idiotas. Hay un par de baladas con una onda casi melancólica, pero que siguen sonando feas. Lo mejor del disco está al final. “Shiny And Warm”, un tema que recuerda a los Goldfrapp de Supernature (más precisamente a los Goldfrapp de “Satin Chic”), la mejor canción del disco. Despues “I Wanna Life” está bastante bien, aunque sigue siendo un tema con influencias disco bastante olvidable. Y “Voicething” está buena, es eso, una base electrónica con Alison haciendo cosas con la voz. Todo bien. Bueno, y “Rocket”, el tema que abre el disco y su primer single, es bastante pegadizo a pesar de su vulgaridad.

La cosa es así: si te interesa el revival mal hecho de música mal hecha del mainstream de los ochentas, comprátelo. Si te gusta mucho Goldfrapp (como a mí) no va a lastimar tus oídos, pero será algo decepcionante. Y si no te interesa una mierda después de leer esto, entonces esta revisión fue exitosa.

Año: 
2010

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