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The Final Frontier
Iron Maiden
Por:

VALE. Esto es demasiado, no sé cuánto tiempo puedo seguir así. He intentado escuchar mil veces esta álbum para escribir esta crítica, pero mi opinión no se acababa de estabilizar. ¿Lo ha hecho ya? No sé, no estoy seguro. Pero creo que más o menos ya sé lo que tengo que decir, y allí voy.

"The final frontier" es la nueva entrega de la banda británica de heavy metal Iron Maiden, casi exáctamente cuatro años después de aquel "A matter of life and death", y obviamente, como en todo trabajo, especialmente de una banda tan veterana, la comparación con lo anterior es inevitable, especialmente con lo inmediato interior. Siendo honestos, tras "Fear of the dark" (1992) (algunos dirían incluso desde "Seventh son of a seventh son" (1988)) la banda bajó de nivel, y simplemente, si bien han facturado desde entonces un buen puñado de temas fantásticos, que puestos juntos darían para un álbum, a mi juicio, destacable dentro de la historia del heavy metal, sus discos ya no eran tan buenos. A excepción, claro está, de "Brave new world" (2000), sobre el que todavía me pregunto a quién vendieron su alma para sacar semejante discazo a esas alturas.

La comparación con el disco anterior, para mí viene dada por un factor muy importante: la falta de frescura (incluso podríamos decir mediocridad) mostrada por las melodías que conformaban su entrega de 2006. Sí, las canciones en general eran buenas, algunas bastante buenas. Había buenos riffs y solos. Pero melódicamente era un refrito bestial. Melodías totalmente parecidas y sin identidad que se confundían la una con la otra. Intentabas tararear la estrofa de una canción y, cuando te dabas cuenta, habías enlazado con el estribillo de otra de ese mismo disco, o de algún disco anterior. Las melodías eran genéricas, carentes de identidad, y al final, pese a ser una colección de canciones en su mayoría largas, épicas y pretenciosas, daba la sensación de ser un disco hecho en piloto automático, como si la banda se hubiera reunido una tarde en el estudio, se hubieran puesto a improvisar, y al cabo de tres horas hubieran salido con todas las canciones compuestas. Ojo, y pese a todo fue un buen disco (y algunas de sus canciones todavía son rescatadas por mí últimamente), pero en ese momento yo dije muy claramente: "Un disco más de estas características hubiera sido demasiado".

Ahora bien, este disco, ¿es más de lo mismo? Sí y no. Algunos momentos son incluso novedosos para los estándares del grupo. Otros son más de lo mismo, pero bien hecho. Otros, por el contrario, son más de lo mismo, pero con muy poca gracia. E incluso hay algunos momentos que remiten a los años clásicos de la banda como hacía tiempo que no lo hacían, y hacen que te plantees si realmente te gustan o te estás dejando llevar por la falsa nostalgia.

Como viene siendo habitual para mí, al menos desde los dos discos anteriores de la banda, lo que encuentro mejor del disco son los singles. Aquí están colocados estratégicamente en las dos primeras pistas, como un interesante cebo para aquel que intenta dar una escucha superficial al LP en una tienda de discos. Vamos a ser justos, el disco empieza genialmente. "Satellite 15... the final frontier", se llama la primera pista. "Satellite 15" es una introducción a "The final frontier" (segundo single, pese a haber salido antes de que se pusiera el disco a la venta), y es GENIAL. Un riff acelerado de bajo distorsionado, que bien podría ser un loop electrónico, unos martilleos infernales, unos riffs apocalípticos, Bruce Dickinson cantando de manera desesperada... un momento que no se parece a absolutamente nada grabado antes por la banda. Me recuerda incluso a los King Crimson más modernos. Durante cuatro minutos se alarga esta introducción y para mí no es larga en absoluto. A esto le sigue el tema principal que da nombre al título. Y es un muy buen tema, vaya que sí. Un tema simple, típico, pero muy efectivo. Un riff cuadradote, más rockero que metalero, y un Bruce cantando con bastante convicción y entusiasmos. Y esa guitarrita acústica que da un toque casi popero... ¡genial! Y la siguiente, el primer single, "El Dorado", no se queda atrás. Un heavy metal frenético, duro, oscuro... clásico pero no retro. Buen heavy metal para la década que empieza.

Ahora bien, a partir de ahí, el disco entrega una de cal y una de arena. "Mother of mercy" y "Coming home" (especialmente la primera) son buenos temas, pero les falta algo para despegar. Claro, son Iron Maiden, y eso, al menos desde mi punto de vista, va a significar que ningún tema es un desperdicio de tiempo completo, y sí, hay detalles de calidad aquí y allá. De "Mother of mercy" puedo decir que empieza muy bien, y que tiene un riff fantástico en el estribillo, pero que al final no acabo con la sensación de haber escuchado algo muy grande. Algo así podría decir con el mediotiempo "Coming home". "The alchemist" por otra parte, llama la atención poderosamente por lo retro que suena, en el sentido de que por melodías, riffs, etc, podría ubicarse perfectamente en discos como "Powerslave". El problema, supongo que no es necesario que lo diga: está bastante lejos de las mejores canciones de ese disco. Pero bueno, es un buen tema, negarlo sería injusto.

Y ahora viene la parte dura. Han pasado cinco temas, y quedan otros cinco. Veamos sus duraciones: 9:06, 7:48, 9:03, 8:28, 11:02. Acojona, ¿eh? Igual hay que decir que de los anteriores, el más corto duraba 4:29, pero no sólo no eran tan largos, sino que además no acusaban tan severamente los mismos problemas: melodías que cuestan diez mil escuchas poder retener en la memoria, pese a ser temas muy melódicos. Intros épicas que no aportan nada. Secuencias de acordes usadas mil veces antes, sólo que esta vez, sin gracia. No vamos a ser demasiado duros igual: un tema como "Starblind" tiene una carga dramática bastante poderosa, y recuerda al "Seventh son of a seventh son en ciertos aspectos, lo cual, para mí, es loable. "Isle of Avalon" tiene una parte central bastante buena, llena de riffs y solos que orilla el metal progresivo. Por otra parte, el final del disco, con "When the wild wind blows", es el prototipo de canción de Steve Harris larga y con delirios de grandeza, pero para gente como mí funciona, quizá porque lo que me gusta es Iron Maiden, más allá incluso de sus canciones y sus discos, y esto es Iron Maiden en estado puro. No es una canción muy buena, pero sí es la clasifico como buena a secas, sin ningún reparo. Ahora bien, habré escuchado mil veces "The talisman" y no puedo recordar ni una puta nota. Y luego me la escucho, y digo, "pues está bien". Y en cuanto acaba la vuelvo a olvidar.

Y lo que dije para referirnos al tema que cierra esto podría aplicarse al disco en general. Está bien, es bueno, pero hasta cierto punto. Bueno, pero no muy bueno, vamos. Y de ahí la nota que le pongo, lo que en el sistema educativo español diríamos un "bien". Tiene algunos momentos que le harían elevar la calificación, y otros que la reestablecen a un discreto seis sobre diez. No sé, escúchalo igualmente. Por ahí hay gente a la que le está gustando mucho más que a mí.

Año: 
2010
País: 
Inglaterra

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