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Live! Bootleg
Aerosmith
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EN UNA NOCHE COMO ÉSTA, que no puedo dormir, quizá sea una mala idea despertarse a escribir esto. Sí, quizá mover la cabeza y echarme unos bailes con este disco me canse y me mande de vuelta al lecho, pero al mismo tiempo quizá quede demasiado excitado. Quién sabe.

En torno a mediados de mayo quiso la casualidad que supiera que el 26 de junio mi avión aterrizaría en Barcelona. Y digo casualidad porque justo el 27 tocarían ahí Aerosmith, y justo una buena amiga mía iría a dicho concierto. Quise aprovechar la coyuntura para pasar unos días en la capital catalana y compré una entrada para dicho concierto. El problema, básicamente, era que salvo el disco Toys in the Attic (que me gustaba bastante) y temas sueltos, directamente no conocía a la banda. Así que tuve que hacer un curso intensivo, bajándome el recopilatorio O yeah! Ultimate Aerosmith hits. Y me lo escuché, y algunas canciones me gustaron más que otras. Luego fui al concierto, y lo disfruté, teniendo además la suerte de que casi todas las que cayeron formaban parte de ese compilado. Y leí las críticas en Internet, y la gente criticaba ferozmente el repertorio. Yo no acababa de comprender, pero claro, es que yo no era fan en absoluto, y a fin de cuentas, yo me lo pasé bien ahí, disfrutando prácticamente cada tema, incluyendo algunos que no me gustan demasiado en su versión en estudio.

Luego seguí profundizando en la banda, y cuando llegué a este disco empecé a entender el problema. Esto debería ser un concierto de Aerosmith. Y supongo que, si bien es un obvio precio a pagar por ver a Aerosmith hoy día, un tema como "Jaded" (que vaaale, no está tan mal) no tiene cabida en un repertorio entre dos canciones como "Sweet Emotion" y "Last Child". Esto no es un concierto de una banda de éxito con cuatro o cinco baladas que son capaces de encandilar a fans de Enrique Iglesias mientras imágenes de Bruce Willis aparecen detrás en la pantalla. Esto es simple y puro hard rock, bluesero, sudoroso, ajustado. Canciones que más o menos son parecidas a su versión en estudio, pero interpretadas de una manera ruda y energética; sí, imperfecta, pero de sobras compensado por la actitud y el qué-sé-yo que la banda pone.

Ahora bien, no es un concierto propiamente dicho, puesto que los temas están tomados de conciertos diversos de 1977 y 1978, e incluso un par de covers, ("I Ain't Got You" de Billy Boy Arnold y "Mother Popcorn" de James Brown) están tomados de algunas sesiones en 1973, pero, ¿tanto importa? ¡No! La verdad es ésta: tú pones el disco y realmente tienes la sensación de estar escuchando un directo completo de estos tipos. Sonido uniforme, buena continuidad entre temas (sin pausas ni silencios que cortan el rollo, vamos), una sucesión de temazos que no da ni un solo respiro, de principio a fin... si de verdad disfrutas el hard-rock de los setenta, de raíz más bluesera que proto-metalera, este disco es completamente para ti, y una buena escucha a todo volumen te hará hervir por dentro.

Empieza el disco con "Back in the Saddle" y "Sweet Emotion", y digamos que suenan bien, se disfrutan mucho. Ahora bien, es con la tercera, "Lord of the Thigs" cuando las cosas se ponen serias, es una reinterpretación sublime de aquel temazo del hoy día tan lejano y olvidado Get Your Wings. Y el disco sigue, "Toys in the Attic", apoteósica. "Walk This Way", todo lo buena que puede ser. "Dream On", estremecedora. ¿Habéis escuchado esa versión relativamente famosa del "Come Together" de The Beatles? ¿Esa tan sosa, que intenta imitar demasiado al tema original y que acaba no solamente por no ofrecer ni un solo aliciente para escucharla, sino que además queda peor que la original? Pues aquí la interpretan, y la adaptan perfectamente a su sonido, y suena más hard, con un tono bluesero más crudo. Y me encanta. Y ni hablar del temazo "Draw the Line", escondido al final de "Mother Popcorn", de modo que los que compraron el vinilo en su momento se llevarían una gran sorpresa (la presentación del disco se hizo a semejanza de los bootlegs piratas de conciertos, de estilo informal, e incluso se cometieron errores en el listado de los temas, voluntariamente). O "Mama Kin", que se confirma como uno de los temas de rock and roll definitivos, aptos para cualquier ser humano en cualquier momento de su vida.

Por poner alguna pega, pues mira, podría modificar un poco el setlist. A mí me hubiera encantado que al menos apareciera la tremenda "Same Old Song and Dance", o la mágica "Seasons of Whiter". Pero qué más da. Sólo sé que en aquellos momentos de pura apatía musical, en los que es difícil encontrar algo que realmente apetezca escuchar, me pongo este disco, y desde los primeros martilleos de "Back in the Saddle" hasta el frenético final con "Train Kept a Rollin'", disfruto más de lo que jamás pensé que lo haría con un disco de Aerosmith.

Y por supuesto, "Last Child". Qué grande es, COÑO.

Año: 
1978
País: 
Estados Unidos

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