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Desayuno Continental
Hombres G
Por:

HAN PASADO YA 25 AÑOS desde el lanzamiento del álbum debut de los Hombres G. Desde entonces, la banda ha sufrido cambios sustanciales, como es natural. Nada ha permanecido igual a excepción de un fiel séquito de fans que ha soportado de todo, incluyendo una separación de diez años. En el camino se han dado bajas sensibles; ellos, que antes causaban tumultos en aeropuertos y hoteles, ahora se enfrentan a una fama modesta que parecen estar disfrutando. David Summers y compañía, han llegado al punto en el que, hagan lo que hagan, parece que sólo mantendrán contentos precisamente aquellos no se han rendido con el paso de los años. Las actuaciones en directo siguen siendo aplaudidas, en especial por los temas viejos; no obstante la historia del material nuevo es otra, una que incita al debate.

Desde su reunión en 2002 han lanzado tres álbumes de composiciones nuevas. La situación era complicada, la mayoría esperaba temas como los de los primeros años: hits pegajosos con letras que inmediatamente sacaban una risa, una lágrima o que, como mínimo, se alojaban en la memoria. “Lo Noto”, el sencillo del regreso, sirvió de aperitivo para esa hambre, se trataba de una canción en la que permanecía la esencia de aquellos primeros años, con la ventaja de que ahora eran mejores músicos. Nada que reprocharles. Luego vino Todo esto es muy extraño (2004) que ya desde el título anunciaba el estado en el que se encontraban. Las chicas cocodrilo, que antes invadían los hoteles para conocerlos, ahora eran amas de casa que difícilmente podían hacer un espacio en la agenda para irlos a ver en directo y gritar. Lamentablemente, los detractores seguían estando ahí. Esos que los llamaban “banda de pijos”; los mismos que acusaban al material de la primera época de ser pueril, y que ahora, ante composiciones de mayor madurez, cambiaban de discurso indicando que habían perdido la “chispa” de antes.



Con todo el éxito que han tenido, Hombres G es un grupo que ha tenido que lidiar a cada minuto con el peso de la trascendencia. Para algunos, su música es exclusivamente para la adolescencia, que una vez superada busca otro tipo de estimulaciones sonoras. Eso en parte, explicaría la importante presencia de fans de segunda generación en cada una de sus actuaciones, jóvenes menores de 25 años que, al igual que sus mayores, un día se toparon con “Devuélveme a mi chica”, la cual luego los ligaría a “Venezia” y “Te Quiero”, entes inmortales que siguen apareciendo de vez en cuando en la radio. Los padres de esos chicos, en cambio, empezaban a sentir el pudor propio de la edad, ese sentimiento que empieza a señalar que “mamón” es una palabra que no es apropiada corear después de los cuarenta.

Son estos últimos los fans perdidos en el camino; David Summers y compañía lo saben, y por ello las nuevas canciones se inclinan a direcciones menos festivas y más reflexivas, acaso en un intento de traerlos de vuelta, eso sin perder de vista a los incondicionales a quienes se sigue satisfaciendo de algún modo. Escuchando Desayuno Continental queda claro que, esencialmente, siguen tratando dos temas de los que se han nutrido desde sus inicios: el amor y la separación; dos ejes vastísimos que podrán seguir siendo abordados durante siglos por miles de bandas sin agotarse. La diferencia radica en que, ahora, el tratamiento es completamente adulto. Los arreglos también son más cuidados, lo cual les hace alcanzar nuevos niveles artísticos aunque inevitablemente con ello pierdan algo de espontaneidad. Un ejemplo es el trabajo instrumental “Separados” (la primera de este álbum en darse a conocer en una versión diferente), propio de músicos de primer nivel. Con sobriedad los cuatro integrantes muestran mejor que nunca lo bien educados que están musicalmente. Siendo un conjunto elementalmente pop, han logrado que, de a poco, sus diversas influencias (que recorren al rock, jazz y funk por igual) se vayan asomando en las composiciones.

Summers sigue siendo un compositor que sabe hacer melodías y letras que enganchan con facilidad. La madurez no ha significado en ellos el volverse aburridos. Siguen siendo entretenidos, sólo que ahora de otra forma, una menos burlesca, una completamente humana, y por tanto contradictoria. Ahí están para confirmarlo “Vete de mí” y “No puedo soportar perderte” dos temas completamente opuestos a los cuales sólo separan tres canciones de por medio. La primera se trata del yang de la añeja “Vuelve a mí” del lejano 1985; la segunda, una especie de power ballad que servirá de soundtrack para aquellos que estén pasando por una ruptura amorosa.

Diez temas que se pasan volando. Si bien algunos de ellos difícilmente entrarán en un top 10 de la banda, en suma conforman una colección sólida de una agrupación que se niega a morir. Urge revalorar al cuarteto Madrileño, y empezar a aplaudir el enorme esfuerzo que han realizado últimamente. Desayuno Continental es el primero de los lanzamientos que han realizado sin la ayuda de ninguna compañía discográfica, una movida arriesgada que han financiado ellos mismos y que, a falta de la promoción merecida dentro de los medios tradicionales, han decidido reforzar con una incursión a las redes sociales (Facebook, Twitter, y Youtube) de manera tan seria e intensa que hace que su trabajo sea aún más admirable. Vendría bien que los detractores de tomaran unas vacaciones en Nassau para ya no regresar. Larga vida a los Hombres G.

Destacadas: “El secreto de vivir”, “Separados”, “No puedo soportar perderte”, “aprendiendo a volar”.

Año: 
2010
País: 
España

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