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Fifth Dimension
The Byrds
Por:
  1. "5D (Fifth Dimension)"
  2. "Wild Mountain Thyme"
  3. "Mr. Spaceman"
  4. "I See You"
  5. "What's Happening?!?!"
  6. "I Come and Stand at Every Door"
  7. "Eight Miles High"
  8. "Hey Joe (Where You Gonna Go)"
  9. "Captain Soul"
  10. "John Riley"
  11. "2-4-2 Fox Trot (The Lear Jet Song)"

Mejor Canción: “I See You”.

Letra representativa: “All my two-dimensional boundaries were gone”

 

Fifth Dimension (1966) es un álbum singular, lírico, folclórico y con indicios de psicodelia.

Esta mezcla de country eléctrico y esoterismo psicodélico representa todo un happening musical con sus composiciones centrales, a pesar de su diluido índice melódico global.

Un esquema lírico puebla el álbum; con historias folclóricas y espirituales y letras abstractas y arcanas. Es un disco sólido, pero nada espectacular (a excepción de sus temas centrales); los Byrds no se salen de las melodías folclóricas comunes excepto cuando quieren innovar.

Los guitarristas Jim McGuinn y David Crosby proveen los ritmos armónicos con movimientos basados en el country (creando el llamado “jangle” o masa de líneas con efecto de chorus). Ellos también revolucionan con escalas exóticas (“What's Happening?!?!”) o influencias de jazz o nueva composición  (“I See You” o “Eight Miles High”). Los solos de guitarra de estas tres últimas canciones son novedosos e impactantes, además, creando tal happening musical. ¿Y que decir de las voces? Es el conjunto clásico de los Byrds y conforman una estética eufónica que embelesa todos los temas con armonías de tres partes (una al unísono y otra agregada más aguda).

"5D (Fifth Dimension)" es un vals folclórico, tradicionalista y místico. Es como una misa (instaurada por ese órgano eclesiástico) con todo un jangle masivo de guitarras con efecto de chorus. La melodía de los versos es entradora y melodiosa con unos martilleos de tonos agudizados, pero me parece que carece de una progresión que la convierta en una obra de impacto. Lo más que se hace es el cambio en la sección coral de “and I opened my heart to the whole universe”, pero es muy similar a los versos para crear una revolución. La letra si es maravillosa: con esa temática metafísica que habla de un estado emocional confuso y a la vez dichoso con una influencia en el cuerpo humano por parte de dimensiones matemáticas desconocidas:

“All my two-dimensional boundaries were gone”

"Wild Mountain Thyme" es una misa tradicional; apacible y reflexiva. Posee una sola estrofa que desprende una melodía del estilo canto llano, plácida y de varias voces armónicas, aunque es poco impresionante y su falta de un segundo puente le resta dinamismo.

“Mr. Spaceman” es un country eléctrico en forma de serenata folclórica y lúcida. Comienza por los versos directamente; la melodía es muy tibia y no se aleja del estilo ortodoxo del folk estadounidense, así que no hay que esperar nada original ni sensacional. Al menos aquí se revoluciona un poco el sistema con el estribillo coral.

Con “I See You” si entramos a terrenos de vanguardia y conmoción. Es una obra maestra singular. Es un tema psicodélico, etéreo e impetuoso al mismo tiempo. Es notable su dicotomía de voces ascéticas e instrumentación enérgica. El ritmo armónico es formidable; con unas síncopas estremecedoras y bien afiladas de las guitarras y los platillos de batería que se mantienen estáticas. Los versos poseen una melodía impredecible basada en una prolongación de “I see you” contestadas por una descendencia de tonos cadenciosa (“under there behind your hair”). Es de notar que tales tonos son barítonos, así que no generan ímpetu pero si embelesamiento y mística. El ímpetu lo genera la instrumentación! La masa vocal de los Byrds es armoniosa, además, y se mantienen en una gran fundación estética. El puente de “warm sliding sun through the cave of your hair” es un mantra que revoluciona todo en una especie de madrigal psicodélico (los rasgueos de acordes de guitarra crean enigma y tensión). Y el solo de guitarra presenta la primera interpretación de forma libre de los Byrds en el disco: es una gran cantidad de tonos que se mueven impunemente y con carácter de sorpresa y confusión. La letra de David Crosby es arcana: el cantante mistifica la acción de “observar”. El sujeto es observado en todo lugar y es objeto de fijación psicológica, produciendo visiones surrealistas y de tiempo alterado (¿que tiene que ver la primera guerra mundial aquí?).

"What's Happening?!?!" es otra obra maestra. Es una balada bella, sublime e impalpable. Su melodía es volátil pero esplendorosa. Se basa en la dualidad de su única estrofa de escasas palabras y unas improvisaciones resplandecientes de guitarra con efecto de chorus. La estrofa está construida a partir de prolongaciones de frases que resuenan con belleza en la mente del oyente (el emblema es “I don’t know”). Los solos de guitarras gravitan con zumbidos centelleantes a gran volumen en una especie de mantra hindú. Al final se presenta la estrofa, no cantada, sino solamente con la pista instrumental, descubriéndose el brillante ritmo armónico del tema. La letra es otro enigma: hay una persona misteriosa que influye en la personalidad del cantante; creando pura incertidumbre.

"I Come and Stand at Every Door" es una balada épica, extraña, macabra y espiritual. La melodía lentísima se escucha como una misa clásica. Posee una sola estrofa, la cual se mueve en un crescendo con tonos encerrados que suben poco a poco (“I knock and yet remain unseen”) para agudizar la armonía con sutileza. Esto genera un efecto depresivo en el aura de la canción (además de la confusión producida por la batería; hay que escucharla). Las guitarras se presentan en una masa de líneas radiantes y aprisionadas. Y la última estrofa adiciona una doble voz que comienza al unísono pero que luego asciende dos tonos para armonizar de una forma embelesada. La letra es una fantasmagoría de un niño muerto por la bomba de Hiroshima. La canción, cantada en primera persona, expresa las tribulaciones de su espíritu y del estado existencial (“When children die they do not grow”). Además de describir el momento macabro (“Death came and turned my bones to dust”).

“Eight Miles High” es el gran clásico. Podría haberla puesto como el mejor tema del álbum pero “I See You” me fascina más. Es un tema complejo, sideral y descomunal; surrealista y psicodélico. Comienza con un bajo bluesero que instaura expectación; luego entra la batería junto con unos rasgueos de guitarra barítona que crean conmoción. Entonces aparece el primer solo de guitarra surrealista de Jim McGuinn; se mueve por todo el mástil de la guitarra creando una sobrecarga crepuscular desequilibrante. Los versos impredecibles se construyen con una ascendencia tonal poderosa que dicta el título. Esto da lugar a una subida tonal (“you’ll find that it’s stranger than known”) que deslumbra totalmente. La armonización vocal aquí es tremenda; con tres voces áureas. El ritmo armónico es potente, con unos hi-hats abiertos de la batería que crean una carga sonora colosal y un jangle resplandeciente de guitarra. Entre las estrofas, aparece McGuinn a hacer de las suyas; liberándose con una gran cantidad de tonos que crean desasosiego. La letra presenta visiones o alucinaciones fragmentadas en un viaje misterioso que termina con la llegada a una tierra más extraña que conocida, con rostros “desatados” (?), algunos sonrientes y otros sin forma.

“Hey Joe” es el clásico tradicionalista que los Byrds convierten en un proto-punk furibundo. Es portentoso y bien afilado; con unas guitarras rasgueadas en una forma que presagian a los mismísimos Velvet Underground (y algunas líneas del estilo surrealista de McGuinn que se escuchan sorprendentemente entonadas). Aunque el tema es repetitivo; la energía y la voz de David Crosby permanecen en toda su duración (no obstante, para la versión definitiva hay que revisar la famosa toma de Jimi Hendrix). La letra es una tragedia romántica clásica musicalizada en un diálogo; Joe decide irse a México para que “no damned old hangman  gonna put a noose around me”.

“Captain Soul” es un blues-rock instrumental que pone a prueba el eclecticismo de los Byrds. El ritmo armónico es establecido por dos rasgueos de guitarra de Crosby y el bajo de Chris Hillman aplicando notas de blues de moción danzarina. La melodía es instaurada por unos contrapuntos de guitarra tenor de McGuinn que lanzan escalas de blues acentuadas. Luego aparece la armónica fogosa y saturada. El tema no es la gran cosa debido a su fórmula muy fija (y es muy formulaica) pero transmite musicalidad.

“John Riley” es un tema singular. Es una misa folclórica, enigmática y melancólica. Se escucha hasta fantástica. Posee una sola estrofa; que se repite con distintas palabras en toda su duración. La melodía es estrecha con un movimiento que asciende en una especie de himno inglés. La armonización se escucha estética, mística y esplendorosa. La guitarra, además, posee un riff fuerte y omnipresente con unas notas de gracia formidables. La letra es un diálogo de seducción entre dos personas (ella y él). Se vanagloria la fidelidad y el concepto del amor a pesar de una probable tragedia; sin embargo, al final, hay un magnífico giro de la trama que redime a ambos.

“2-4-2 Fox Trot (The Lear Jet Song)” es una muy repetitiva viñeta basada en un solo estribillo bluesero musicalizado por unos afilados punteos de guitarra aguda y un buen ritmo armónico rockero con crunch. No, el verdadero final fue la fabulosa “John Riley”.

Año: 
1966
País: 
Estados Unidos

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