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Palosanto
Bunbury
Por:
¿Ha definido Bunbury su zona de confort? Eso es algo que no podremos responder con seguridad hasta dentro de unos años, cuando este hombre lleve unos cuantos discos más a sus espaldas y podamos valorar su evolución. Ahora mismo, la primera conclusión que podemos sacar de Palosanto es que tras más de veinte años sacando discos que siempre aportaban algo nuevo, a veces como evolución y perfeccionamiento, como Senderos de traición, a veces como ruptura radical, como Pequeño, ha decidido frenar por un momento y hacer un disco que mira hacia atrás y, sin repetirse en nada en concreto, ha homenajeado a toda su carrera en solitario. ¿Es esto algo negativo? Para nada. En primer lugar porque las canciones siguen sonando frescas y llenas de personalidad, sin necesidad de colgarse de la nostalgia. En segundo lugar porque, en mi opinión, repetirse y estancarse no es mirar atrás momentáneamente, sino hacer de ello tu única metodología. Por eso decía que habrá que esperar: si de aquí a diez años ha sacado otros cuatro discos de este mismo estilo y de inspiración decreciente sí que tocará enfadarse, pero por ahora solo puedo recibir este nuevo lanzamiento con los brazos abiertos.
 
Han pasado dos años desde su brillante disco de versiones de clásicos latinoamericanos Licenciado Cantinas, tan elaborado y con unos arreglos tan creativos que tiene más mérito que muchos discos de canciones originales, y tres desde Las consecuencias, su última obra con material propio. En ese tiempo le ha dado tiempo a componer una buena selección de temas, quince temas que juntos suman 65 minutos de música que no se hacen para nada largos. Se divide en dos partes de ocho y siete temas, convenientemente representadas por cada uno de los dos LPs en su edición en vinilo. La primera mitad es eléctrica y está centrada en la cara más rockera de Bunbury, con abundancia de guitarras distorsionadas, órganos y pianos eléctricos, mientras que la segunda parte representa al Bunbury que hace canciones latinas, folklóricas y cantineras. Creo que me gusta un poco más la segunda, pero Palosanto es un disco tan consistente que uno ni siquiera se da cuenta de que existe esa diferencia hasta que no se detien a analizarlo.
 
De la primera parte habría que destacar, obviamente, el apocalíptico single "Despierta", que inicia el disco con un agresivo ataque eléctrico para poner en evidencia desde el primer segundo que la producción es un lujo y que la banda Los Santos Inocentes, desde que Bunbury la juntara para aquel Hellville De Luxe (2008), cada vez se compenetra mejor y es, en definitiva, más banda. El disco continua con la luminosa "Más alto que nosotros sólo el cielo", que me recuerda a dicho Hellville De Luxe y a partir de ahí se suceden momentos más tristes y dramáticos, como "Salvavidas" o "Los inmortales" (que me suena a una mezcla entre Las consecuencias y El tiempo de las cerezas) y potentes piezas rockeras como "Habrá una guerra en las calles" y "Destrucción masiva".
 
La segunda parte empieza con un tema festivo y cervecero como "Hijo de Cortés", con riffs saltarines muy a lo Licenciado Cantinas y coros gospel que terminan de levantar el estribillo, pero no es para nada representativa de lo que encontramos aquí: "Plano secuencia", que me recuerda a "La fin" de Nacho Vegas (y por tanto, a Leonard Cohen) y la extraña épica atmosférica "Miento cuando digo que lo siento" (que por alguna razón me recuerda al efímero proyecto de Luke Haynes llamado Baader Meinhof) dejan claro que estamos ante el tramo más heterogénero del disco. Me gustaría saltarme el resto de temas para preservar un poco el factor sorpresa (aunque son todas buenísimas y merecerían mención) para ir directamente al final y nombrar "Todo". No sé si es algo hecho a propósito, pero desde Flamingos, y ya han pasado unos cuantos discos, la última canción de cada disco acaba siendo uno de los mejores temas de este cantante, y creo que aquí lo ha vuelto a hacer. Se trata de una especie de vals circense siniestro, y resulta un placer observar el contraste entre el equeleto del tema, dado por una guitarra acústica que marca el ritmo ternario y las pinceladas de guitarra eléctrica que dotan al tema de oscuridad y que hacen que el disco termine con la sombra de la inquietud pendiendo sobre el oyente.
 
Por una vez he intentado mantener mi discurso breve cuando me toca hablar de Bunbury, e intentar no hablar de toda su carrera en general ni meter mi opinión sobre él como artista, y me he centrado en el nuevo lanzamiento. Lo que hay que decir al respecto del nuevo lanzamiento es que este tipo ha vuelto a sacar un disco buenísimo que cualquier amante del rock actual en su más amplia acepción debería poder disfrutar.
Año: 
2013
País: 
España
Canciones: 
1- Despierta
2- Más alto que nosotros sólo el cielo
3- Salvavidas
4- Los inmortales
5- Prisioneros
6- Habrá una guerra en las calles
7- Destrucción masiva
8- El cambio y la celebración
9- Hijo de Cortés
10- Mar de dudas
11- Miento cuando digo que lo siento
12- Nostalgias imperiales
13- Plano secuencia
14- Causalidades
15- Todo

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