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Sometimes I Wish We Were an Eagle
Bill Callahan
Por:

Un prado hermoso y lleno de luz con una sombra misteriosa que se cierne de fondo. Un mar inmenso y majestuoso, azul y mágico... cuya grandeza nos enamora a la vez que nos asusta. Un caramelo de indie folk con un sabor amargo y lejano. Esta dicotomía entre calidez reconfortante y tensión ambigua es el motor que en cierta forma mueve Sometimes I Wish We Were an Eagle, con canciones de un bando y de otro o que se mezclan como en "The Wind and the Dove". Y quizá este doble filo, esta belleza misteriosa, es la que define a Sometimes... como uno de los discos de 2009. Se trata de un trabajo auténtico, íntimo, que rezuma sinceridad y delicadeza a través de elegantes arreglos y, sobre todas las cosas, a través de la voz. Bill Callahan despliega todos sus encantos como vocalista mediante una voz impresionante, una especie de lamento triste pero bello y cálido, que recuerda a Nick Drake y transciende esta comparación. Una voz llena de surcos y sentimientos, que hace suyas letras simples pero auténticas, que te llegan al corazón. Al trabajo de Callahan le arropan arreglos simples de cuerdas y guitarras con una onda muy íntima y acertada, dándole a todo una calidez muy reconfortante y a la vez, muy personal.

Canción por canción el disco es tremendamente compacto y sólido. El inicio con "Jim Cain" nos muestra bastante bien el tipo de folk – indie que se se viene en el disco. No obstante los puntos altos del disco se suceden a continuación, comenzando con "Eid Ma Clack Shaw", el primer disparo en la sien, un tema bizarro y con un estribillo pegadizo como él sólo, con unas cuerdas inquietantes a la "Eleanor Rigby". "The Wind and the Dove" contiene unos aires árabes lejanos en su inicio, desembocando toda esta onda ambigua en un mar de tranquilidad y calma insertados en un océano tumultoso en su fondo, aunando el día y la noche de Callahan. Esta alternancia da paso de nuevo a la calidez de "Rococo Zephyr", toda una delicia de canción, llena de luz, hojas otoñales y olor a café. "Too Many Birds" sigue con esta senda de sencilla placidez entre rayos de sol, consolidando el tramo de mayor calidad del disco que continúa con "My Friend", un número de corte quasi épico, con la amistad como principal núcleo temático. Es entonces, justo cuando toda esta luminosidad nos tiene más vulnerables que nunca, cuando nos ataca "All Thoughts Are Prey to Some Beast", bajándonos de un zapatazo hacia un mar de tensión no resuelta, enfatizada por una melodía misteriosa, llena de arreglos insinuantes y sutiles que nos muestra otra vez el lado oscuro y más atmosférico de Callahan en una canción que se convierte en un grow up en toda regla. "Invocation of Ratiocination" prosigue esta senda para converger en "Faith/Void", un cálido y mántrico pasaje con el que Callahan se despide envuelto entre armónicas y cuerdas que suenan como algodones tocando las nubes.

Para entonces ya sabes que no estás ante cualquier cosa. Si Sometimes... suena a algo es a autenticidad, a belleza... a la sensibilidad de un autor de primer nivel que es capaz de desnudarse en un retazo de tiempo. Bill Callahan en Sometimes I Wish We Were an Eagle acomete con éxito la ardua tarea de sonar sincero y alegrar al oyente a través de lamentos. Nada fácil.

Año: 
2009

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