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New Wave
The Auteurs
Por:
THE AUTEURS podrían haber sido la banda cabecera del Britpop. Aunque claro, si le hablas ahora del género al que fue líder de la formación, Luke Haines, seguramente sólo oiremos insultos hacia cualquier intento de relacionarlo con las bandas que se interpusieron en su camino a las estrellas.

Sí, The Auteurs rompieron las mentes de muchos británicos con su primer single, “Showgirl”, y su debut en febrero del 1993 prometía ser bandera de ese nuevo movimiento que volvía locos a los jovencillos ingleses. Pero justo un mes después, Suede les arrebataba sus 15 minutos de gloria debutando también. Y claro, es sabido que el glamour pone bastante más que un tipo que odia al mundo y lo escupe en su música. Pregúntenle si no a alguno de nuestros redactores...

Los tipos, de todas formas continuaron y ofrecieron más clásicos, como “Lenny Valentino”, pieza clave de su segundo trabajo; y bueno, los dos discos que siguieron, After Murder Park y How I Learned to Love the Bootboys, fueron de lo mejor que puede haber en el género Britpop. Aunque quizá Haines prefiere que le llamemos rock alternativo o yo qué sé.

De todas formas, hoy hablaré del debut. No porque me guste más que After Murder Park, sino porque lo escuché más veces, me familiaricé más con los temas y... bueno, me ofrecía la oportunidad de hablar de cómo los malvados Suede le robaron el protagonismo a estos pobres muchachos (bueno, luego el karma haría que aparecieran los malvados Blur y Oasis y les quitaran el lugar a los buenos Suede).

Bien, New Wave es un disco que cuando escuchas por primera vez dices “¡Esto! ¡Esto es realmente Britpop!”. Y sí. Si bien a las otras bandas del género enseguida las identificas con los referentes de los sesenta, a The Auteurs en su debut les encuentras un toque completamente británico que no distinguías en las otras bandas. Al menos esa fue la impresión de un servidor. Sí, música pop con arreglos perfectamente cuidados que hacen apariciones en momentos clave como chelos, clavicordios, guitarras acústicas, percusiones de todo tipo... ¡oh, como The Kinks en su momento (aunque sonando de forma limpia) o The Beatles en ocasiones! Música con la que tomar el té, mientras te escandalizas porque tu mayordomo te hizo planchar los pantalones equivocados. Claro, no todo es tan poppie, tenemos buenas dosis de guitarras eléctricas que nos recuerdan al bueno de Marc Bolan en su etapa rockera.

Y si por un lado tenemos la belleza de esos arreglos musicales, por el otro tenemos las letras. Me refiero a que las letras no reflejan paisajes bellos y esas cosas, no que no se trate de buenas letras. Bien. El señor Luke Haines parece un tipo no muy contento con lo que le rodea. Sí, sí, lo típico, pero Haines no se refugia en el glamour como Suede, ni en el sarcasmo de Blur, ni en drogas. En este aspecto nos recuerda bastante a las letras de Jarvis Cocker en Pulp, llenas de cinismo. Pero lo de Haines creo que va un poco más allá. El tipo, sí, critica aquí y allá, a la gente común con su adoración sólo a la belleza exterior (volvemos a mencionar a “Showgirl”), también a los roles establecidos (“Housebreaker”), etc. Sí, pero el tipo no se dedica a criticar y criticar, sino que su nivel de hartazgo y odio contra todo lo lleva a que varios temas del disco sean cantos personales donde vemos una alma perdida que se entrega a las estrellas. El asesinato y el odio, no sólo hacia lo que le rodea, sino hacia él mismo, están presentes en varios temas, por no decir casi todos. Además... su voz transmite perfectamente esto. Da algo de miedo, porque el tipo parece susurrar como un asesino a punto de atacar en todos los temas...

De todas formas, los momentos que más llaman la atención no son sus ataques psicóticos de asesino, sino sus momentos más reflexivos. Entre ésos están las deliciosas “Strarstruck” y “How Could I Be Wrong”. La primera, una visión desoladora de alguien nacido en el mundo del espectáculo; la segunda, nuevamente metiendo las estrellas de por medio, nos muestra a un tipo recapitulando todas sus ocupaciones, papeles de su vida. En fin, búsquense las letras, es necesario y no me gusta hacer copy-paste.

En definitiva, es un disco completamente agradable de escuchar y, por si fuera poco, nos invita a la reflexión y a sacar nuestros impulsos agresivos. A cambio... sólo debemos entregar nuestra alma. Hay gobiernos que piden más, así que deberíais hacerlo. Si os gusta, yo no me perdería como mínimo su tercer disco, que es aún mejor, el ya mencionado After Murder Park, y si ése finalmente os enamora estáis en el camino del fanático, y debéis sí o sí ir a por los otros dos y predicar que la verdadera banda del Britpop fue ésta: The Auteurs.

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Nota: Como verán, las 8 estrellas es mi nota más repetida en los discos de bandas Britpop. Siempre encuentro que les falta algo a los discos de ese género, cosa que refleja mi opinión sobre él: me gusta, pero no lo encuentro un movimiento tan trascendente. Sí, soy alguien malo. De todas formas, los otros discos de The Auteurs que recomendé me parecen mejores, aunque no me haya atrevido a puntuarlos, porque claro, prefería volver a dejar cuatro estrellas.
Año: 
1993
País: 
Inglaterra

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