Spazztube 21/09/2013
Las canciones que más me impresionaron en esta semana
Por:


The Pretty Things
Bracelets Of Fingers
S.F. Sorrow
1968

Una obra psicodélica, surrealista. Un vals imaginativo y fantástico. No comienza muy bien, sin embargo, debido a una descendencia tonal de la palabra “love” que no es muy estética. La misa siguiente es demasiado lánguida, además. Lo que se viene, no obstante, es una gloriosa melodía valsística, ácida y con una fuerza primaria deslumbrante. El movimiento se basa en martilleos de notas con “if I wait a while” cambiando la semántica. El trasfondo musical lo conforma una guitarra con efecto wah-wah que desprende unos arpegios coloridos e intensos (además de destilar un aura surrealista). El trabajo de la batería es notable; son unos redobles multitudinarios de la caja de tambor con una campana mística marcando cada inicio de compás. “Bending my mind as I pick up the flowers in may”; este es el lema musical con un sistema armónico descomunal. Como intermezzo, los Pretty Things crean un estremecedor raga hindú con guitarras acústicas, un sitar arcano y un mellotrón que vuela azaroso por todo el espacio sonoro con carácter onírico…

Para mayor información pueden visitar mi revisión de S.F. Sorrow (1968)

The Left Banke
Pretty Ballerina
Walk Away Renée/Pretty Ballerina
1967

“Pretty Ballerina” es un clásico escondido de los 60’s. Es estético, embelesado, precioso y sosegado. Se funda en la BELLEZA de la música. La melodía de los versos es precedida por una imitación de piano que te mantiene en un estado de ensueño. Tal melodía es un emblema musical totalmente original y bello. El tema se intensifica con la frase “was I surprise, yeah”, el cual alcanza una cúspide tonal con un embellecido falsete de Steve Martin Caro. El middle-eight es un misterio depresivo, con la masa de violines ensimismando el conjunto. Pero lo mejor aparece con el insólito solo de oboe que se mueve agudo con un movimiento pulcro y dramático.

Love
A House Is Not A Motel
Forever Changes
1967

Este tour de force viene del álbum Forever Changes (1967) de Love. Un álbum de culto que todavía estoy analizando. Tal tema es el más llamativo debido a su potente melodía y urgencia rítmica; una singularidad en el álbum. Comienza con un groove quebrado pero prominente de guitarra acústica junto con unos redobles de caja de tambor. Luego entran los versos con una melodía descendente que genera mucha cadencia, oscuridad y enigma. El ritmo es ambiguo; es rápido pero no transmite frenesí. “You can call my name” es el lema musical, que se repite para afianzar la energía y dar lugar al puente instrumental donde los instrumentos se vuelven altisonantes, adquiriendo frenesí. Es el momento en que se descubre una maravillosa guitarra eléctrica con efecto de ligero crunch que libera una imitación de los versos con un movimiento más polifónico; transmitiendo un color y una intensidad culminante. Lo más impresionante, sin embargo, es la coda, donde aparecen DOS guitarras eléctricas con efecto overdrive. Ambas realizan una larga fuga rockera de tremendo poderío que nunca decae. Es totalmente impactante.

The Kinks
David Watts
Something Else By The Kinks
1967

Este tema es un punto cúlmine en cuanto a melodismo. Crear algo tan sencillo y cadencioso como esas onomatopeyas de “fafafa” es algo que sólo un genio como Ray Davies puede hacer. Así se establece el panorama de la canción: caricaturesco, festivo y con un ángulo de alta energía. Los versos son una imitación elocuente de eso y cuando entran las armonías vocales (“hey!”) en la penúltima stanza, la musicalidad impacta y deleita. El puente (“and when I lie at my pillow at night”) es una subida tonal fascinante que vuela por los aires con impunidad. Es notable su cambio a un acorde menor, creando algo de drama oscuro. Luego se hace un juego polifónico exuberante con las repeticiones de “wish i could be” y Ray Davies respondiendo que le gustaría ser como David Watts, creando un énfasis imperecedero y demoledor al tema principal. Una pequeña obra maestra.

The Who
We’re Not Gonna Take It
Tommy
1969

Este emblema de Tommy (1969) resume y glorifica todo el disco en una épica suite de tres partes. Las tres se construyen de forma fluida y lógica. El poder del tema nunca decae. La primera parte es un rocker luminoso a tiempo medio con una línea expositiva seguida por una misa coral a partir de “my name is Tommy” que instaura algo de enigma. Luego se viene la fanfarria antémica del título, bien enfática y con síncopas prominentes. Las voces de los Who se mueven con embelesamiento y poderío. “Don’t want no religión” nos dicen los Who, representando el rechazo a las ideas fascistas del protagonista. La energía se diluye para dar espacio a una de las misas más ilustres que me ha tocado escuchar. Es la clásica “see me feel me” que destila unos acordes místicos que sólo Pete Townshend podría haber encontrado. El tercer tema es el antémico e intenso “Listening To You”; la cual se repite en una forma eterna con esa moción que martillea unos tonos y suben para llegar a una cima aguda en una tensa agitación que se resuelve con la frase “I get excitement at your feet”. La conmoción de este final es gigantesca. Si no lo han hecho, también hay que escuchar esta versión en vivo que dispongo; es fiel al tema original y sin improvisaciones innecesarias. Las voces y los instrumentos se escuchan nítidos, a la vez que la realzada interpretación que incluye algunas fugas de guitarra de Pete totalmente poderosas (principalmente con el freak-out del final).

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