Godard
Una extraña película cuya insatisfacción final bien podría ser su mayor fuerte.
El último gran film de la era dorada de Godard
la película que marcaría la transición entre el Godard new wave de los films nostálgicos parisinos al Godard anárquico, flotante y a todo color, que marcaría el final de su era dorada
La película definitiva de los tiempos pre-mayo 68
Vivre Sa Vie, siendo apenas su cuarto largometraje, bien podría ser LA obra maestra de Jean Luc Godard.
Una película que parece casi onírica, tremendamente demandante intelectualmente, que lidia con la siempre difícil relación entre productor-director-guionista
una pieza enigmática y densa, que pareciera una remembranza contemplativa de los tiempos de La Chinoise
la accesibilidad del film no lo hace menor en ningún momento y, aunque es probable que muchas de estas ideas no hayan sido completamente llevadas al éxito
Quizá la película que mejor ha retratado la enigmática complejidad de la mujer en el cine, logrando mostrar con imágenes y pequeños testimonios lo que antes solo novelistas del tamaño de Tolstoy o Flaubert habían alcanzado a descifrar.
Una película frenética, elusiva, impactante aún hoy, capaz de sorprendernos tanto con secuencias rapidísimas, nunca antes vistas en el cine y que prácticamente inventaron el video moderno, como con larguísimos planos y discursos que traspasan la cuarta pared

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